Ferragni "puta", Lucarelli "muere", Belén "zoc ** la": los insultos de 'esos buenos'

Ferragni "puta", Lucarelli "muere", Belén "zoc ** la": los insultos de 'esos buenos'

Es un hecho que el problema de los haters es ahora desenfrenado y va de la mano de la evolución de las relaciones humanas hacia una dimensión cada vez más virtual y cada vez menos real; Es innegable cuánto las redes sociales, dadas todas las miríadas de oportunidades que brindan para reconectar contactos, relaciones, difundir información y compartir batallas a través de la Web, presentan un aspecto de la moneda que es realmente desagradable, poco edificante y ciertamente no incluido en la idea inicial de quién. , a través del mundo de varios Facebook & co., solo quería brindar servicios adicionales a las personas, no también la posibilidad de difundir el odio, la discriminación y los insultos.

El bullying, lo hemos dicho tantas veces, ha encontrado nuevos espacios para expresarse y adquirir ese significado de cibern√©tico lo que lo hace, si cabe, a√ļn m√°s peligroso, porque no siempre existe la posibilidad de entender qui√©n est√° realmente detr√°s de los insultos, ofensas y humillaciones, y la palabra - perd√≥n, el mensaje o el post - se difunde mucho m√°s r√°pido en la Internet r√°pida que a trav√©s del boca a boca en escuelas o gimnasios.

El lenguaje despiadado de los haters (aunque en este caso sería mejor hablar de dedos despiadados, esos que inventan mensajes llenos de insultos y ofensas) no perdona a nadie, ni siquiera a famosos y personalidades conocidas, que se sienten puntualmente abrumadas por críticas, insultos y malicia.

Una buena dosis de frustración, combinada con una envidia insana y aderezada con una cantidad considerable de ignorancia: esta parece ser la "receta" que lleva a los que odian a considerar más satisfactorio intentar destruir la imagen de los demás en lugar de construir una edificante de ellos mismos. . A menudo siguiendo ese deprimente rastro de analfabetismo funcional que las redes sociales siguen mostrando sin piedad.

El problema, sin embargo, es que muy a menudo esta envidia mal disimulada, las represiones privadas que encuentran una peligrosa v√°lvula de escape al insultar a los dem√°s, el rencor con el que se dan ep√≠tetos poco generosos a personajes de diversa √≠ndole, la mayor√≠a de las veces solo. porque no son agradables (con la piel, claro, ya que rara vez se conocen en persona), corresponden a perfiles de personas que, al menos en las redes sociales, son todo un florecimiento de mensajes positivos, de campa√Īas de concienciaci√≥n, de animales para Aforismos filos√≥ficos utilizados como im√°genes de portada o fotograf√≠as de ni√Īos que inspiran ternura con solo mirarlos. Y luego es natural preguntarse: ¬Ņhay un problema bipolar o una de las dos personalidades es falsa y, de ser as√≠, cu√°l de las dos? ¬ŅEl altruista con esp√≠ritu humanitario, o el que una simp√°tica "puta" en redes sociales no perdona a nadie?

Hay m√°s; Salvaje Lucarelli, una haters que, a su pesar, ella sabe, public√≥ un video en su p√°gina en el que Rep√ļblica, Mario Calabresi, habla de un episodio bastante desagradable que involucr√≥ al periodista de la Ocurrencia diaria, ‚ÄúRea‚ÄĚ, seg√ļn los haters profesionales de la Web, de haber criticado el matrimonio de Chiara Ferragni y Fedez.

Uno de los haters más ávidos de Selvaggia, en la ocasión, fue una chica que, tiempo antes, había sido premiada por Calabresi por un tema en el que había mostrado una marcada sensibilidad.

En definitiva, el odio social es capaz de mostrar lo que en la realidad cotidiana tendemos, sabiamente, a ocultar, para exhibir solo lo mejor de nosotros mismos: "El ángel y el diablo" que conviven, la parte pérfida del pueblo, la malicia que empuja a lanzar insultos -en la "mejor" hipótesis "- si no amenazas de muerte a quien se atreva a pensar lo contrario.

Hasta aquí la libertad de pensamiento.

El problema, como acertadamente se√Īal√≥ Lucarelli en la publicaci√≥n en la que mostr√≥ capturas de pantalla de algunos de los peores comentarios que le fueron dirigidos, es que

muchos, especialmente los ni√Īos, ya no distinguen la cr√≠tica o la iron√≠a del insulto. "Fedez es la p√°gina de Chiara" es lo mismo que "debes morir puta". O mejor a√ļn. Es la consecuencia, es "lo est√°s buscando, ¬Ņte est√°s quejando?". Como la violaci√≥n y la minifalda, en resumen.

Otro aspecto preocupante; Por el tenor de algunos comentarios parece estar de vuelta en una versi√≥n 2.0 de la Edad Media, donde las mujeres no pueden llevar minifalda para acompa√Īar a su hijo al colegio, o en las que merecen ser masacradas con palabras si, por ejemplo, tienen la audacia sin saber cocinar como Antonia Klugmann. Y es terrible, impensable y simplemente escalofriante que estos comentarios provengan de mujeres y, muy a menudo, incluso de mujeres muy j√≥venes, que ciertamente deber√≠an tenerlo todo, excepto una mentalidad de matrimonio escopeta durante a√Īos.

La cosa no se puede explicar si no es por los motivos antes mencionados: es decir, en base a una pura antipatía, que empuja a impugnar irremediablemente todo lo que provenga del personaje en cuestión y a inspirarse en él para lucir toda la - no muy honorable - escurridad.

No solo Selvaggia está en la mira de los que odian, por supuesto; en la lista tambien caen Belén, el mismo Ferragni, y al menos un millón de otros personajes culpables solo de no inspirar la simpatía universal.

Hemos optado por reportar en la galer√≠a algunos de los peores insultos dirigidos a los tres, no con la intenci√≥n de defender a tres mujeres que tienen hombros lo suficientemente anchos como para seguir su propio camino, ignorando felizmente los ep√≠tetos e insultos, sino para aclarar con qu√© frecuencia. , detr√°s de una marcada sensibilidad de la fachada, un florecimiento de gatitos y cachorros a guardar, de ni√Īos en dificultad y de frases cortesanas, se puede esconder un cyberbully verdaderamente despiadado, que no escatima en esperar que el tema de sus disgustos acabe "en el cerdos ".

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