'Explicaré cómo secuestran a una niña de 5 años'

'Explicaré cómo secuestran a una niña de 5 años'

En la edad de red social a todos nos encanta la idea de compartir tantos momentos como sea posible con el público de amigos virtuales, mostrando momentos de nuestra esfera más íntima y privada con fotos y videos, dejando saber a los demás dónde estamos con un etiquetay medir nuestra apreciación por la cantidad de me gusta que recibimos por una publicación o por las solicitudes de amistad que se nos hacen. A menudo aceptamos desconocidos solo para aumentar el número de amigos y, sin saberlo o no, les damos nuestra vida para comer, o elegimos conscientemente dar visibilidad pública a nuestro perfil, sin importar la privacidad y las posibles consecuencias de esta sobreexposición.

Sin embargo, existen riesgos, y son muchos, pero, si los adultos, para bien o para mal, saben defenderse y protegerse lo suficiente de las malas intenciones de la Web, aquellos que a menudo se lanzan al mundo de las redes sociales sin las armas adecuadas para protegerse son los niños, las víctimas preferidas, precisamente porque son más débiles e indefensos, por quienes explotan la Red con fines que no son nada pacíficos. Se discute y se repite ampliamente sobre lo importante que es no publicar fotos de sus hijos en las redes sociales, ya que fácilmente podrían ser víctimas de pedófilos y abusadores, pero hay otro punto, de extrema importancia, que frecuentemente se subestima.

Es completamente absurdo, por ejemplo, que tún niño tiene su propia cuenta de Facebook, donde mamá y papá escriben información sobre él, publican fotografías o agregan etiqueta; en ese caso el peligro de toparse con personajes con intenciones delictivas, de hecho, no se limita a la Red, sino que también podría extenderse al exterior, en definitiva, a la vida real.

Para refutar esta tesis, el blogger Matteo Flora (fundador de The Fool, la empresa italiana líder para la reputación Online y para la protección de la reputación y los activos digitales junto con Massimo Giacomini) en su página de Facebook publicó un video, que demuestra lo fácil que es secuestrar a un niño, aprovechando la información. que, por un exceso de narcisismo o por creer que son ingeniosos, los padres divulgan en las redes sociales sobre sus hijos.

Fotos, no solo del niño sino también de los lugares, etiqueta con la geolocalización, la información que dice claramente lo que le gusta al niño puede, potencialmente, convertirse en trampas letales para los niños y “ampliar la superficie de ataque”, como dice Flora, para el hipotético atacante. Se necesita muy poco para evitar riesgos innecesarios a nuestros hijos, quizás solo valga la pena retrasar su encuentro con las redes sociales, incluso de manera indirecta, evitando involucrarlos en publicaciones o imágenes y limitándonos, como mucho, a contarnos adultos; incluso si una mirada a la privacidad, de vez en cuando, tampoco nos haría daño.

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