Eufrosina Cruz y la vida de las mujeres zapotecas decididas por otros

Eufrosina Cruz y la vida de las mujeres zapotecas decididas por otros

A los doce, cuando aún era una niña con trenzas, Eufrosina Cruz comenzó a preguntarse cómo sería el mundo fuera de su aldea en el estado de Oaxaca, México. Gracias a una maestra que caminó horas y horas para llegar y traer periódicos y noticias a su comunidad. Fue entonces cuando decidió rebelarse contra una vida que para ella, una joven zapoteca, parecía ya escrita.

Hoy, parte del movimiento Decididas, que lucha por los derechos de las mujeres mexicanas, Eufrosina tiene una larga trayectoria de compromiso a sus espaldas. Diputada regional electa en 2010, se convirtió en la primera mujer indígena en presidir la Congreso Estatal de Oaxaca y es considerada una de las voces más influyentes de la igualdad de género y los derechos de las mujeres y las comunidades indígenas en México.

Tienes que aprovechar las oportunidades que se te presenten, pero es tu decisión, nadie más tomará esas decisiones por ti.

Índice()

    La historia de Eufrosina Cruz

    Nacido en 1979 a Santa María QuiegolaniAproximadamente 1,500 en la región sur de la Sierra de Oaxaca, Eufrosina Cruz partió hacia la ciudad portuaria industrial de Salina Cruz a la edad de 12 años. Quería aprender a hablar español correctamente y continuar sus estudios, un futuro que nunca hubiera estado "a su alcance" si se hubiera quedado allí, según relató en una entrevista con Latin American Post.

    La vida y las circunstancias negaron a mi padre y a mi madre la oportunidad de ir a la escuela. Mis padres no saben leer ni escribir. Mi madre tuvo diez hijos y yo fui el primero de mi familia en estudiar.

    Eufrosina quería evitar la misma suerte que su hermana, quien se vio obligada a casarse cuando aún era una niña porque su padre aseguraba que las mujeres sólo sirven para hacer tortillas y tener hijos. Sostuvo sus estudios vendiendo chicles y frutas en la calle: en pocos años logró graduarse en administración de empresas y comenzó a dar clases en una comunidad indígena.

    De regreso a su ciudad natal en 2007, decidió entrar en política y ganó las elecciones a la alcaldía. Sin embargo, la Ley se interpuso y su elección fue declarada nula por las autoridades: según Tradiciones ancestrales zapotecas, en el que se basaba su sistema electoral, los votos recibidos fueron nulos porque, al ser mujer, ni siquiera tenía derecho a presentarse como candidata.

    Un año después, Eufrosina Cruz logró que el Congreso del Estado aprobara una reforma constitucional que reconocía a las mujeres indígenas el derecho a votar, presentarse como candidatas y ocupar cargos públicos. En 2010, ella misma fue elegida diputada en ese mismo Congreso y así se convirtió en la primera indígena en ser su presidenta: un año después, Forbes la declaró una de las mujeres más influyentes de México.

    Ser mujer indígena hoy

    Hace unos años también se contaba en el documental la vida de Eufrosina Cruz. Las sufragistas de Ana Cruz que narra a través de su historia la lucha de las mujeres mexicanas por el sufragio universal, socavada con el pretexto de mantener vivas las antiguas costumbres y tradiciones zapotecas violatorias de los derechos humanos.

    De hecho, todavía hay muchos municipios en Oaxaca donde las mujeres no tienen derecho a participar en los procesos democráticos. Eufrosina no busca la anulación de tradiciones, sino que apunta a potenciar solo aspectos culturales como el idioma y la vestimenta, que ciertamente nada tienen que ver con la necesidad de garantizar derechos para todos.

    Soy mujer, soy indígena y me enorgullece decirlo porque eso no me quita. La vida me enseñó a ser un poco rebelde y a sacar mis sueños de mis experiencias porque sabía que nadie cambiaría mi historia.

    Tanto esfuerzo y un gran viaje, realizado solo gracias a su fuerza.

    Para ello tuve que borrar mis miedos, mis paradigmas culturales, porque así era yo: la niña que soñaba con poder hablar un día español, que soñaba con dormir en una habitación con cama, la niña que soñaba con ser como la su maestro que caminó durante más de 12 horas para venir a la montaña a enseñarnos que tenemos derecho a soñar.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir

    Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más Información