Ese beso de Beatrice Cenci antes de que la decapitaran por partricidio

Ese beso de Beatrice Cenci antes de que la decapitaran por partricidio

La dramática historia de Beatrice Cenci, ejecutado en 1599 por parricidio, durante siglos ha sido objeto de interés de artistas de todo tipo. Su actuación pública influyó en pintores, escultores, escritores, músicos y dramaturgos, que han seguido contando su trágico final en numerosas obras. No en vano, dado que los hechos de la familia Cenci contienen todo lo que siempre ha intrigado al público: violencia, amor, poder e injusticia.

Como cuenta su biografía, Beatrice Cenci nació en Roma el 6 de febrero de 1577, de Ersilia Santacroce y por la cuenta Francesco Cenci. Este último era descendiente de una rica familia romana que había ganado riqueza, honor y fama en la Edad Media y el Renacimiento, convirtiéndose en una de las familias romanas más ricas e influyentes. El conde era un hombre pendenciero y violento, que trataba muy severamente a sus hijos y los hacía vivir en un estado de pobreza, haciéndoles carecer incluso de lo necesario. A los siete años, Beatrice, junto con su hermana Antonina, fue enviada por las monjas franciscanas del Monasterio de la Santa Croce en Montecitorio.

La situación empeoró cuando Francesco Cenci se enamoró de Lucrezia Petroni. Para intentar conquistarla, el conde envió a sus tres hijos (Giacomo, Cristoforo y Rocco) a la Universidad de Salamanca en España. Poco después, no por casualidad, su esposa Ersilia murió en circunstancias misteriosas. En 1593, Francesco Cenci pudo contraer matrimonio con Lucrezia Petroni. La vida del conde se volvió cada vez más exagerada. Sobrecargado de deudas, fue encarcelado y condenado dos veces por "los delitos más atroces" al pago de importantes sumas.

Mientras tanto, Beatrice Cenci se volvió cada vez más elegante y atrajo la atención de numerosos pretendientes, desatando la ira de su padre, que no tenía la intención de pagar su dote. Así fue que, en 1595, decidió encerrarlo, junto a su madrastra Lucrezia, en un pequeño castillo de Cicolano, en el territorio del Reino de Nápoles, en Petrella Salto. En ese encarcelamiento forzoso, los sentimientos de Beatrice hacia su padre se volvieron cada vez más rencorosos. La niña intentó, con la complicidad de los sirvientes, enviar solicitudes de ayuda a familiares y hermanos mayores, sin éxito. Una de las cartas acabó en manos del conde, provocando una dura reacción.

En 1597 el conde, enfermo de sarna y gota y perseguido por los acreedores, se retiró él mismo a Petrella, llevándose consigo a sus hijos menores Bernardo y Paolo. Las condiciones de vida de las dos mujeres empeoraron drásticamente: exasperada por la violencia y el abuso sexual paterno, Beatrice decidió organizar el asesinato del padre, con la complicidad de la madrastra Lucrezia, de los hermanos Giacomo y Bernardo (mientras tanto Rocco y Cristoforo habían muerto, mientras Antonina estaba casada), del castellano Olimpio Calvetti y del herrador Marzio da Fioran.

Intentaron matarlo dos veces, sin éxito: la primera vez con veneno, la segunda con una emboscada de bandidos. El tercero, sin embargo, fue el bueno. Aturdido por el opio suministrado por Giacomo y mezclado con una bebida, fue agredido mientras dormía. Darién le rompió las piernas con un rodillo, Olimpio lo remató golpeándolo en el cráneo y la garganta con un clavo y un martillo. Para ocultar el crimen, decidieron tíralo de la balaustrada.

El 9 de septiembre de 1598 se encontró el cuerpo de Francesco en un huerto, al pie de la fortaleza, y su funeral se organizó a toda prisa. Inicialmente no se realizaron investigaciones, pero comenzaron a circular rumores y las autoridades decidieron investigar, también gracias a la intervención del Papa. Clemente VIII. El cuerpo fue exhumado y las heridas fueron cuidadosamente examinadas por un médico y dos cirujanos, quienes descartaron la caída como posible causa de las lesiones.

Los culpables pronto fueron descubiertos y encarcelados: sometidos a tortura, confesaron. El castellano y el herrador murieron inmediatamente: el primero intentó escapar y resultó muerto, el segundo murió por las heridas infligidas. Beatrice, sus hermanos y su madrastra fueron encerrados en prisión. El juicio dictaminó que todos serían condenados a muerte, excepto Bernard (el hermano menor).

Beatrice Cenci, Giacomo Cenci y Lucrezia Petroni fueron ejecutados la mañana del 11 de septiembre de 1599 en la concurrida plaza de Castel Sant'Angelo en Roma. Entre los presentes, indignados por la ejecución de la pobre niña, también hubo Caravaggio, quien se inspiró en la historia para retratar la pintura Giuditta y Oloferne, y Orazio Gentileschi, con su pequeña hija Artemisia, que más tarde se convertiría en una gran pintora y daría su interpretación personal del asesinato del general Holofernes por Judith. La decapitación de las dos mujeres se llevó a cabo con la espada, mientras Giacomo fue torturado en el camino con tenazas calientes, martillado y finalmente descuartizado.

Los escritores, artistas, músicos que se inspiraron en esta historia han interpretado, cada uno a su manera, los sentimientos que despierta el retrato de Beatrice atribuido a Guido Reni y pintado en 1599. "La cabeza es delicada y hermosa", él escribió sobre ella Stendhal. "La mirada dulce y los ojos muy grandes: tienen el aire de asombro de una persona que fue tomada por sorpresa en el mismo momento en que estaba llorando lágrimas calientes".

Particularmente conmovedor es el retrato que Agostino Ademollo hace de ella en Beatrice Cenci, historia romana del siglo XVI (1839). Así se describe a la joven en su dolor, poco antes de ser ejecutada, junto a Giacomo. "Se acercó a su hermano, lo besó en la frente, y con una cariñosa sonrisa le dijo: - No te preocupes por mí, seremos felices en el cielo".

Ese beso de Beatrice Cenci antes de que la decapitaran por partricidio

Fuente: Galería Nacional de Arte Antiguo, Palazzo Barberini, Roma y web

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más Información