Esas increíbles palabras de Giuseppe Verdi en defensa de su mujer

Esas increíbles palabras de Giuseppe Verdi en defensa de su mujer

"¬°Yo te amaba! ¬°Una furia es este amor, te amaba! ": es 1842 y una voz incre√≠ble llena el Teatro alla Scala. Es el de la soprano Giuseppina Strepponi, que interpreta a Abigaille en Nabucco de Giuseppe Verdi. Tiene solo veintisiete a√Īos, es una de las int√©rpretes m√°s conocidas del bel canto italiano, pero a sus espaldas tiene una vida contrastada por un amor atormentado.

Ya ha cantado para Rossini, Bellini y Donizetti, pero es su primer papel importante para el gran compositor de Busseto. Este √ļltimo, por su parte, ha perdido a su primera esposa hace un par de a√Īos y acaba de salir del per√≠odo m√°s oscuro de su carrera, durante el cual incluso ha llegado a meditar para no volver a componer. Para ambos, sin embargo, ese estreno fue un hito y de esa velada triunfal nunca m√°s se separaron.

En realidad, los caminos de Giuseppina Strepponi y Verdi se hab√≠an cruzado por casualidad ya en 1839. Hab√≠a sido llamada en el √ļltimo momento para reemplazar a la protagonista principal en elOberto, la primera √≥pera del compositor. En ese momento, sin embargo, sus almas no pod√≠an estar m√°s distantes: acababa de perder a los dos hijos que ten√≠a con su esposa, Margherita Barezzi, y sali√≥ de la historia con el tenor Napole√≥n Moriani. Todav√≠a no pod√≠an ver lo que hab√≠a fuerza del destino ten√≠a reservado para ellos.

Nacida en Lodi en 1815, Giuseppina Strepponi naci√≥ y se cri√≥ en la m√ļsica, como su futuro y famoso marido. Hija de un organista del Duomo de Monza, que hab√≠a hecho sus estudios de piano desde muy temprana edad, ante la repentina muerte de su padre decidi√≥ dedicarse al canto de √≥pera. Despu√©s de su debut en 1834, llam√≥ la atenci√≥n de un famoso empresario de la √©poca, Bartolomeo Merelli, y en pocos a√Īos se convirti√≥ en una de las int√©rpretes m√°s solicitadas del panorama l√≠rico.

Seg√ļn las palabras de un diario de la √©poca, informado por Internet cultural, el suyo fue uno "Voz clara, penetrante, delicada, acci√≥n convincente y figura graciosa". Mientras su carrera florec√≠a, todo parec√≠a complicarse en privado. Adem√°s del v√≠nculo con su colega Moriani, con quien tuvo dos hijos ileg√≠timos, tambi√©n tuvo un romance con Merelli, del que naci√≥ otro ni√Īo, que muri√≥ prematuramente. Para mantener a su familia, comenz√≥ a aceptar m√°s y m√°s trabajos, lo que provoc√≥ fatiga de sus cuerdas vocales y un declive temprano.

En esta imagen personal bastante intrincada, entró Giuseppe Verdi. Después Nabucco, también la eligió para el Norma, Un dia de reinado, Ernani mi Dos Foscari. Luego volvieron a encontrarse en París, en 1847: ella había abandonado el escenario, debido a graves problemas vocales, y él estaba escribiendo Jerusalén. Su unión se afianzó y completó humana y profesionalmente en la capital francesa, que juntos decidieron dejar para irse a vivir juntos a Busseto, en 1849. Y fue entonces cuando empezaron a hacerse oír las habladurías.

El traslado de Giuseppina Strepponi a la residencia Verdi no pasó desapercibido, pero ambos no escucharon los chismes. No estaban casados, pero ambos eran libres. El compositor solo se molestó en escribirle a su ex suegro, Antonio Barezzi, para motivar su elección.

En mi casa vive una dama libre e independiente, amante como yo de la vida solitaria. Ni t√ļ ni yo necesitamos explicar nuestras acciones. [‚Ķ]. Me asegurar√© de que a ella, en mi casa, se le deba el mismo respeto, o mejor dicho, m√°s respeto que a m√≠, y no permitir√© que nadie la extra√Īe por ning√ļn motivo. Porque merece todo el respeto por su conducta, por su esp√≠ritu y por la consideraci√≥n especial que siempre muestra hacia los dem√°s.

Verdi y Giuseppina Strepponi se casaron reci√©n el 29 de agosto de 1859, en la iglesia de Collognes-sous-Sal√©ve en Saboya, lejos de los cotilleos vecinos. No hab√≠a nadie con ellos excepto el campanero y el cochero. Ahora residente permanente en Tenuta di Sant'Agata, en el √°rea de Piacenza, los dos c√≥nyuges vivieron juntos durante cincuenta a√Īos. Un amor largo y sereno, testificado por una carta de 1860 de Giuseppina.

Nuestra juventud ha pasado, pero seguimos siendo el mundo y vemos con enorme compasi√≥n a todos los t√≠teres humanos emocionarse, correr, trepar, gatear, golpearse, esconderse y reaparecer. Todo esto, para intentar posicionarse, enmascarados, en el primer paso, o en los primeros pasos de la mascarada social. En esta perpetua convulsi√≥n terminan y se sorprenden porque no disfrutan de nada, porque no tienen nada sincero y desinteresado que los consuele durante la √ļltima hora y aspiran, demasiado tarde, a la paz, que me parece el primer bien de la tierra, hasta ahora despreciado por ellos y reemplazado por las quimeras de la vanidad.

En verdad, se rumorea que en 1869 su serenidad conyugal fue perturbada por la soprano Teresa orgullo, primer int√©rprete deAida. Sin embargo, Giuseppe y Giuseppina permanecieron juntos hasta su muerte en 1897, a ra√≠z de una neumon√≠a. Desgarrado, la sigui√≥ tres a√Īos despu√©s y ahora descansan uno al lado del otro en el oratorio de la Residencia de M√ļsicos de Mil√°n.

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