Esa historia con la que nos han criado mujeres enemigas de las mujeres

Esa historia con la que nos han criado mujeres enemigas de las mujeres

Este contenido es parte de la sección "Acerca de los géneros".
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Recuerdo la primera vez que lo vi "Enemigos amigos" en TV. Es una comedia dramática de 1998 con protagonistas. Susan Sarandon y Julia Roberts.

Roberts interpreta a un fotógrafo neoyorquino comprometido con un hombre que tiene dos hijos de un matrimonio anterior. Susan Sarandon, como puede adivinar fácilmente, ¿existe ex esposa, así como la madre de los dos hijos. Toda la película se centra en las diversas dinámicas relacionales entre los personajes, pero la relación más llamativa es también la que da título a la película: la que existe entre la exmujer y la nueva novia.

La historia de dos mujeres que no pueden sufrir, hasta… (no quiero estropear, si te interesa te sugiero que recuperes la película y disfrutes de unas horas de relax).
Lo triste es que he visto esta película varias veces y me tomó un tiempo hacerme la pregunta: "¿Pero por qué estos dos tienen que ser desagradables?".

Durante años había asumido que la trama solo podía ser esta. Son dos mujeres, por cierto dos mujeres que amaban al mismo hombre, ¿qué quieres que pase? Ya es mucho si no se golpean en la calle en cuanto se cruzan.

La verdad es que tantas veces nos han contado esta historia que hemos llegado a creerla: los peores enemigos de las mujeres son las propias mujeres. Nos han enseñado desde pequeños que no podemos confiar en los demás, porque son rivales.

Todavía recuerdo la bombilla que se encendió durante una conferencia en la universidad cuando mi profesora (Elisabetta Camussi, un ser humano increíble) decía con una ligereza casi desconcertante "Bueno chicas, por otro lado, el Príncipe Azul es uno".

¿Cómo no lo pensé antes?
No hacen más que leernos y alimentarnos de historias en cada salsa donde el protagonista conquista al hombre que todos quieren.
Por lo general, los personajes masculinos la ayudan. Si son mujeres, son mucho mayor que ella y por lo tanto no representan una amenaza.

En las historias (especialmente las de hace unos años), el único interés de todas las mujeres "en edad casadera" involucradas es agarra al príncipe.

No quieren viajar, obtener un título, experimentar la vida. O si quieren hacerlo, lo olvidan en el momento en que lo conocen a Él, el único, el que los hará felices.
Como era de esperar, es difícil de encontrar colaboración entre mujeres.

Y así es exactamente como las cosas siguen igual en la sociedad. Si estamos ocupados un hacer la guerra entre nosotros, no podemos preguntarnos por qué por el mismo trabajo aceptamos menos que nuestro colega, o por qué si nos acosan en la calle es culpa de cómo nos vestimos, o cuando decidimos que alguien más podría decidir sobre nuestro cuerpo. Es divertido para aquellos que no quieren responder estas preguntas continuar enfrentándonos el uno al otro. Pero tenemos una alternativa.

Podemos entrenarnos para mirar a los demás de manera diferente.
Podemos preguntarnos:

Aparte del hecho de que es un hábito, ¿realmente tengo una buena razón para no empezar con el pie derecho con esta nueva mujer que estoy conociendo?

Si la respuesta es "no", revertimos el curso. Tratemos de pensar en los demás como personas que probablemente hayan vivido experiencias y discriminación similares a las nuestras, precisamente porque a las mujeres les gustamos. Preguntémonos qué podemos hacer para que los demás sientan que no queremos crear un entorno hostil, sino al contrario colaborar con ellos, porque son similares a nosotros.

Siempre he sido el amigo de los hombres, pensé que era genial, para presumir. Ahora sólo pienso en cuántas oportunidades he perdido, cuántas oportunidades de enfrentarme con personas cercanas a mí que no he aprovechado, cuántas amistades no he cultivado.

yo Necesito ser amiga de otras mujeres, porque necesito sentirme parte de un grupo, necesito pensar que el ser hijo único no me impide tener hermanas, alguien a quien contar mis alegrías y tristezas, alguien de quien aprender, alguien de quien estar orgulloso y por qué éxitos poder regocijarse. Necesito estar feliz por otras mujeres, con otras mujeres.

Necesito hermandad, una palabra que me encanta.
Para mí, no hay nada más generativo que conocer a una mujer que siento cercana a mí. Con esto no estoy diciendo que ya no se pueda desagradar a ninguna mujer, por supuesto. Los personajes de la gente son
diferente y no todos se llevan bien, pero una cosa es decir "No me gusta porque la he visto hacer cosas que no me convienen", y otro es decir "No me gusta porque es mujer y como tal es una rival".

Es divertido para tanta gente seguir enseñando a mujeres que no están obligadas a cooperar, pero seguro no es un juego para nosotras las mujeres. Por tanto, dejemos de escuchar ciertas historias.

No dejemos que un viejo cuento de hadas nos muestre el camino más triste. No dejemos que los intereses de otra persona nos hagan sentir como si estuviéramos solos. No dejemos que nuestros hábitos nos impidan reconocer a una hermana.
Porque, hermanas, tenemos que reconocernos.

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