Es normal que una chica diga "tengo novia": la lección de Paola Egonu

Es normal que una chica diga "tengo novia": la lección de Paola Egonu

Regresé al hotel y llamé a mi novia. Yo lloraba y ella me consoló, me dijo que las derrotas duelen, pero son lecciones que hay que aprender. Y eso hubiera sufrido, pero luego hubiera estado mejor.

Paola Egonu sólo tiene 19 años y recientemente ha sido subcampeona mundial con la selección italiana de voleibol en la Copa del Mundo de Japón. Y así contó, en una entrevista para el Corriere della Sera, lo que hizo inmediatamente después de tragarse la amarga derrota en la final ante Serbia.

Con naturalidad, ligereza, sin proclamas, como siempre debe ser el amor.

No se sabe por qué los homosexuales siempre están obligados a declarar sus sentimientos, porque para sentirse libres de amar "a la luz del día", tienen que hacer esa famosa revelación que los heterosexuales nunca están obligados a hacer. Y por qué otros, en cierto modo, se fascinan mórbidamente y se impresionan cuando una figura pública se declara gay. Recientemente le sucedió a Marco Carta, quien, como invitado al programa de Barbara D'Urso, “confesó” estar enamorado y tener pareja, y que se sintió realmente libre solo después de admitirlo.

¿Pero por qué? ¿Por qué uno se siente con derecho a ser feliz y enamorado sólo si antes se ha declarado al público? ¿Como si se pidiera permiso, como si se anunciaran "ciertas cosas"?

Para una persona heterosexual, decíamos, nunca es así: si es soltera o comprometida, a nadie le importa, excepto, en el caso de los famosos, para alimentar ciertas revistas de chismes. No tiene que salir a la televisión ni a los periódicos para que la gente sepa que tiene pareja, porque eso se considera "natural".

Los homosexuales no lo son, en cambio: siempre se les pide que hagan la incómoda promesa de dejar que todos sepan con quién se acuestan, para que otros puedan hablar de ello y, si es necesario, aceptarlo o juzgarlo.

Por eso la lección de la muy joven Paola Egonu es de fundamental importancia: en su sencillez, la jugadora habló de lo que la hace sentir bien, la persona que ama. Y lo hizo sin necesidad de proclamas que anticiparan la cosa, sin premisas inútiles, solo para responder a las expectativas de los demás. Sin necesidad de aparecer en video diciendo “Hola, soy Paola y soy gay”.

Nadie debería verse obligado a esto; todo el mundo debería poder hablar libremente sobre su amor, heterosexual u homosexual. Sin pensar que la libertad, también amar, es una recompensa que sólo se puede conseguir después de haber entregado la vida privada a los demás.

Paola Egonu tiene novia, como cientos de chicas tienen novio. Y nada cambia. Si no tienen que decírselo, ¿por qué debería hacerlo ella?

Viva Paola, que, como en el voleibol, afronta la vida con la sonrisa y la determinación de quienes, bajo un aspecto que muchas veces puede ser de mal humor -dice ella misma en la entrevista, cuyos pasajes destacados informamos en la galería- solo esconde un personaje decidido que no acepta ser doblegado. De opositores o de prejuicios.

Viva Paola que habló a la ligera de su pareja que le permitió recuperarse de la decepción por el Mundial desvaído, del racismo que la toca sin llegar a tocarla profundamente, de amor. Tiene 19 años, pero ha demostrado ser más fuerte que la mayoría. Seguramente, de todos los que hoy, tras leer sus palabras, hablarán de su homosexualidad y la convertirán en un tema importante.

Es normal que una chica diga

instagram @paolaegonu

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