"Es difícil, pero ahora sé cómo hacerlo, porque sigues viviendo dentro de mí": Alessandro saluda a su Francesca

"Es difícil, pero ahora sé cómo hacerlo, porque sigues viviendo dentro de mí": Alessandro saluda a su Francesca

El 11 de diciembre de 2016 se fue Francesca Del Rosso, también conocida como Wondy, periodista, escritora, bloguera, derrotada por un cáncer de mama contra el que luchaba desde hacía seis años.

Doce meses después del final de esa injusta batalla, su esposo, Alessandro Milán, quien también compartía el mismo trabajo con Wondy -trabaja para Radio24- quiso aprovechar el aniversario para escribir una larga y muy dulce carta de amor a su esposa, confiada a las páginas de Feria de la vanidad, periódico con el que colaboraba Francesca. Una carta que narra todo el sufrimiento de estos doce largos meses sin ella, sin sus ganas de vivir, de luchar, de sonreír a pesar del dolor, de donde proviene toda la sensación de vacío y la falta, profunda, muy dura, con la que Alessandro y sus hijos, Angélica y Mattia, necesariamente tuvieron que aprender a vivir juntos.

Del resto, fue el mismo Alexander quien anunció que Wondy no lo había logrado, con un doloroso y conmovedor saludo publicado en su página de Facebook, e incluso en esa ocasión lo había hecho con hermosas palabras, que encerraban de lleno todo el asombro y la extraordinaria normalidad de su amor, de su familia.

La sua Harry PotterComo le gustaba llamarla, era una optimista incurable, positiva pero, sobre todo, que nunca se plantaba, incluso cuando el momento parecía verdaderamente crítico. Wondy nunca aprovechó su posición pública, de las invitaciones a las retransmisiones, de las conducidas, para pintarse un cuadro de sí misma y de su condición que inspirara lástima en los demás, porque eso no era lo que buscaba. Precisamente, recuerda Alessandro en el post, fue la primera en dar fuerza y ​​confianza a los demás, ella que hasta el final se mantuvo aferrada a su trabajo, comprometida con promocionar su última novela, Un cuento de dos amigos para siempre, y con la cabeza ya al siguiente, lamentablemente nunca llegó. Ella habló sobre el cáncer, sí, pero nunca para ganarse la compasión de los demás, si acaso para ser una voz y un apoyo para otras mujeres que, como ella, lo han enfrentado o aún lo enfrentan, a través del blog chemoadventurediwondy.

Hoy, por tanto, Alessandro ha vuelto a escribir sobre ella, de hecho hablar con ella, dando a los lectores sus sentimientos, la historia de su vida 365 después de la despedida de Francesca.

Camino de Franci - Milán escribe en las páginas de Feria de la vanidad - norteiente, se acabó, es inútil seguir mintiendo. Angelica y Mattia han crecido. Fue el turno de Angie de adelantarse: 'Papá, sabemos que eres Santa Claus'. Nos atraparon.
Así que este año su lista de deseos se ha vuelto más agresiva: 'Un Ipad solo para mí para charlar, una computadora, un teléfono'.
'No no no' lo hice con mi dedo meñique, y al oponerme estaba tan orgulloso de pensar en ti: sé que apreciarás mi firmeza. "Tal vez un juego en Nintendo, entonces si quieres libros, te los compro a voluntad".

Han pasado cuatro estaciones, la helada ha quedado atrás, en verdad hasta el calor está lejos. Te extrañamos. Te extraño. Muchos de nosotros te extrañamos.
Pero estamos bien: a veces hago tortitas, Angélica las tortas, Mattia la piadina. Luchamos, nos abrazamos, bufamos, nos hacemos cosquillas.
Vivimos.

Francesca del Rosso, alias Wondy (Fuente: web)

Alessandro intentó llevar adelante los ideales de Francesca, creó el Premio Wondy de Literatura Resiliente, que tiene como presidente del jurado a Roberto Saviano, e la asociación Wondy soy yo, que nos invita a transformar las dificultades en oportunidades. Como le hubiera gustado a Wondy. Continúa su carta, cuenta el cariño de la gente que encuentra en la calle, en sus viajes, todos los días, y de la conciencia de cuánto depende esto de lo que su esposa ha dejado en las personas, incluso a través de su vivacidad y en ocasiones. desdeñoso de experimentar la enfermedad, incluida la quimioterapia, las operaciones continuas y los viajes dentro y fuera de los hospitales.

“Cuando viajo por Italia, percibo, en los rostros y ojos de muchas mujeres y hombres que conozco, el aroma que dejaste. Me dan la mano, dicen 'gracias', pero no hice nada. Te dan las gracias.

En esos momentos, entiendo cuánto has sembrado y cuánto te queda: de plenitud en los demás, de vacío en mí.

No pensé que lo haría. En cambio, Angélica ha terminado la escuela primaria y ha comenzado una nueva aventura, Mattia continúa jugando baloncesto. Crecen, entre esperanzas, sueños y desventuras.
La mayor parte del tiempo sonrío. Y ya no pierdo ni un segundo de tiempo.
Estoy aprendiendo mucho.

Es difícil, pero ahora sé cómo. ¿Por qué sigues viviendo dentro de mí?
Tuya Ale

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