Enrichetta Caracciolo, la rebelde que, obligada a convertirse en monja, casi se vuelve loca

Enrichetta Caracciolo, la rebelde que, obligada a convertirse en monja, casi se vuelve loca

Un alma rebelde reprimida por la sotana. Una mente fermentada encerrada en un convento. Hasta el intento de suicidio que no servir√° para liberarla de las cadenas de los votos eclesi√°sticos.

Esta es la historia de Enrichetta Caracciolo, una mujer moderna que vivi√≥ en una √©poca lejana. Enrichetta naci√≥ en 1821 en N√°poles, durante el reinado de los Borbones. El padre era un mariscal del ej√©rcito napolitano mayor que su madre en 14 a√Īos, una mujer noble napolitana: probablemente el suyo era un matrimonio de inter√©s, dada la dificultad econ√≥mica en la que se encontraban los nobles en ese momento. No obstante, Enrichetta estaba muy orgullosa de sus or√≠genes, especialmente maternos, como se puede leer en su autobiograf√≠a, Misterios del claustro napolitano.

No para presumir de la claridad de mi nacimiento, sino por deuda de narrador, y para dar a conocer mejor cómo el gobierno borbónico degradó a la aristocracia indígena, sin que las clases bajas obtengan ventaja alguna, digo que uno de los primeros y las familias más conspicuas de Nápoles es el Caracciolo, a la que tengo el honor de pertenecer.
Mi padre, segundo hijo de Gennaro Caracciolo, pr√≠ncipe de Forino, naci√≥ en 1764. Abraz√≥ la carrera de las armas (muy tenue y escasa, debido a que la ley vigente en la √©poca de la fidecommissi, siendo prerrogativa del segundo hijo), se cas√≥ con cuarenta a√Īos una joven de Palermo, que apenas ten√≠a catorce a√Īos. Teresa Cutelli (as√≠ se llamaba la doncella) me dio a luz el 17 de enero de 1821, en honor a otras cuatro ni√Īas, y me dio el nombre de Enrichetta, el nombre de una t√≠a monja paterna: una de las innumerables ofertas, que por orden de San Benito consagr√≥ mi linaje.

Todav√≠a era una ni√Īa cuando muri√≥ su padre. La madre, para sobrevivir, se vio obligada a volver a casarse: en ese momento las mujeres no viv√≠an de su trabajo, eran mantenidas por sus maridos o padres. Sin embargo, el nuevo marido no quiso saber que ten√≠a que pagar la manutenci√≥n de las siete hijastras, as√≠ Enrichetta fue encerrada en un convento por enga√Īo. Obligada a tomar sus votos, se le present√≥ una vida de reclusa.

Pero ella no estaba hecha para la vida monástica. Su temperamento fue evidente desde el principio. En la misma autobiografía se relata el momento en que le cortaron el pelo largo (las monjas, en ese momento, estaban afeitadas):

Las monjas me ataron el pelo largo en una sola trenza, y la abadesa agarró unas grandes tijeras para cortarlo, mientras reinaba un profundo silencio. Una voz poderosa, que salió de entre los invitados, gritó: '¡Barbara, no le cortes el pelo a esa chica!. Todos se volvieron: susurraron sobre un loco. Fue miembro del parlamento inglés. Los sacerdotes impusieron el silencio, y las monjas, que habían visto a protestantes en otras funciones similares, dijeron a la superiora, que se había quedado con la mano suspendida, agarrando las tijeras: '¡Corta! Es un hereje '. Se me cayó el cabello y me quité el velo.

Fuente: web

La historia es fr√≠a y l√ļcida. El corte de cabello para una mujer es un acto simb√≥lico, porque el cabello para muchos representa belleza y feminidad. Ciertamente, no habr√≠a sido f√°cil para ella ver caer la larga trenza al suelo. Pero Enrichetta era una mujer fuerte que no se dejaba llevar por las emociones. Canaliz√≥ su ira y orgullo hacia la rebeli√≥n. Ten√≠a solo 20 a√Īos.

La mente de Enrichetta siempre estaba trabajando: leyó, estudió y no ocultó el hecho de que trajo los periódicos de la oposición al convento. En poco tiempo se ganó la reputación de "revolucionaria". Odiaba la vida enclaustrada y le pidió al Papa Pío IX en 1846 que pudiera disolver sus votos. El arzobispo de Nápoles, Riario Sforza, opuesto a la política libertaria del pontífice, se opuso firmemente. Hizo arrestar a la madre que, quizás presa de sentimientos de culpa, había confesado haber obligado a su hija a convertirse en monja, solo para retractarse después de la tortura.

En 1848 Enrichetta logr√≥ obtener el traslado al Conservatorio de Constantinopla, ubicado en N√°poles, pensando que podr√≠a ser m√°s libre. Nada m√°s mal. Se le impidi√≥ escribir cartas y diarios y leer cualquier otra cosa que no fueran santos.. Enrichetta empez√≥ a sentirse enferma, a acusar estados de ansiedad y neurosis. La madre tardar√≠a un a√Īo en entrar al convento para apoyarla con cuidados espec√≠ficos.

En 1864 logró que su autobiografía se publicara en Florencia, Misterios del claustro napolitano, un texto apreciado en todo el mundo por autores del calibre de Alessandro Manzoni (quien se inspiró en Enrichetta para el personaje de Gertrude en Prometido) y el Príncipe de Gales.

El arzobispo de N√°poles descubri√≥ que la mujer escrib√≠a cartas en secreto y decidi√≥ castigarla. La priv√≥ de la asignaci√≥n que se deb√≠a a todas las monjas y as√≠ la oblig√≥ a vivir de la caridad de sus familiares. Fue la √ļltima gota. Enrichetta escap√≥ del convento y se refugi√≥ con una hermana en Capua, pero fue arrestado poco despu√©s. La frustraci√≥n fue tal que trat√≥ de suicidarsePara ella, morir era mejor que la privaci√≥n de toda libertad. Tom√≥ una daga y se apu√Īal√≥. No muri√≥, solo sufri√≥ una herida y posteriormente tuvo que soportar un a√Īo completo en aislamiento.

Con la excusa de ir a Castellammare para recibir tratamiento, volvi√≥ a huir y se escondi√≥: se mud√≥ de casa dieciocho veces en seis a√Īos. Para la Iglesia se convirti√≥ en un fantasma. Cuando Garibaldi lleg√≥ a N√°poles en 1860, Enrichetta regres√≥ a su ciudad natal para estrechar su mano. Al casarse con un garibaldiano, se uni√≥ al ej√©rcito que har√≠a de Italia un pa√≠s unido.

En 1866 publicó un libro controvertido y decididamente atrevido para la época, Un crimen impune: hecho histórico de 1838, que narra un hecho que realmente sucedió: el de un sacerdote que intentó acercarse a una mujer que estaba a punto de hacer votos, pero que fue rechazada por ella. Para vengarse, el cura la hizo asesinar. Otro texto que causará sensación es Proclamación a las mujeres italianas, con lo que Enrichetta invitó a las mujeres a participar activamente en las guerras de independencia.

Pero el mundo, en ese momento, no estaba preparado para ella y sus ideas. Murió sola en 1901, olvidado por todos. Heroína feminista, incluso antes de que se teorizara el feminismo.

Artículo original publicado el 14 de febrero de 2018

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