En Brasil, una persona LGBT es asesinada cada 19 horas por homofobia

En Brasil, una persona LGBT es asesinada cada 19 horas por homofobia

Cuando piensas en el Brasil, la primera imagen que me viene a la mente est√° llena de colores: las playas, el carnaval de R√≠o de Janeiro, la m√ļsica, las sonrisas, el Orgullo LGBT. Esta es la imagen que queremos dar del pa√≠s para no asustar a los turistas que representan una de las voces m√°s importantes de la econom√≠a brasile√Īa: en 2014, seg√ļn datos del Ministerio de Turismo de Brasil, m√°s de 21 millones de personas han hecho un viaje en Brasil.

Pero la verdad es mucho m√°s amarga. Como tambi√©n inform√≥ TPI, el Brasil es uno de los pa√≠ses m√°s violentos del mundo. Solo en 2016 hubo 62 mil homicidios, muchos de ellos motivados por la homofobia. Seg√ļn el informe anual del grupo LGBT Grupo Gay de Bah√≠a, cada 19 horas una persona de la comunidad LGBT muere de muerte violenta (asesinato o suicidio). En 2017 se alcanz√≥ el pico: el 30% de los asesinatos fueron homof√≥bicos. Brasil no es un para√≠so como solemos creer.

‚ÄúEstas cifras alarmantes son solo la punta de un iceberg hecho de violencia y sangre. Como no hay sectores gubernamentales especializados en delitos de odio, estas muertes siempre se subestiman ‚ÄĚ, dice. Luiz Mott, fundador del Grupo Gay de Bah√≠a.

Uno de los problemas para encontrar los datos es la falta de informes y estad√≠sticas de los organismos gubernamentales oficiales. Las razones podr√≠an ser esencialmente tres: una cuesti√≥n de ineficiencia del sistema, debido a lainestabilidad pol√≠tica, que genera informaci√≥n de mala calidad; podr√≠a ser uno falta de consideraci√≥n por la violencia, quiz√°s se ha convertido en un elemento de normalidad al que se han acostumbrado los brasile√Īos; o de nuevo desinter√©s en la comunidad LGBT, considerado una fuente de verg√ľenza por las autoridades.

Es gracias a los nuevos medios que las matanzas homof√≥bicas pasan menos desapercibidas. Un ejemplo es la muerte de Dandara dos Santos, Transexual de 42 a√Īos, golpeado y asesinado con un disparo de pistola en medio de insultos homof√≥bicos en febrero del a√Īo pasado. Se film√≥ la violencia y el video termin√≥ en YouTube. El caso tuvo una gran cobertura medi√°tica y las im√°genes dieron la vuelta al mundo.

La falta de una ley contra la homofobia dificulta la lucha contra este tipo de delitos: de hecho, no es posible denunciar un asesinato homof√≥bico y mucho menos un comportamiento homof√≥bico. Iara Berardi, ex miembro del Congreso, hab√≠a presentado un proyecto de ley sobre el tema en 2006, pero nunca se discuti√≥ y se qued√≥ en el caj√≥n acumulando polvo. Otra congresista, Erika Kokay, est√° intentando avanzar: ha presentado una enmienda a la actual ley contra el racismo para a√Īadir el delito de homofobia, pero el Congreso no puede aprobarla.

Por un tiempo en Brasil la derecha ha recuperado pie, sobre todo el vinculado al mundo cat√≥lico, al que ciertamente no le importa el destino de los homosexuales y transexuales. Este retorno ha cambiado el equilibrio pol√≠tico y paga a√ļn m√°s una modernizaci√≥n de los derechos civiles es dif√≠cil en Brasil. El actual primer ministro, Michel Temer, un conservador, ha eliminado el cargo de secretario de Derechos Humanos, creando un vac√≠o institucional en un pa√≠s que ya tiene un grave problema en este √°mbito, no solo relacionado con la comunidad LGBT.

Para empeorar las cosas, el alcalde de Rio de Janeiro, Marcelo Crivella, como prueba del giro del equilibrio político hacia la derecha, amenazó con cancelar el famoso desfile del orgullo. También nombró como secretario especial para la diversidad sexual a Nélio Georgini, miembro del partido religioso y conservador que, a pesar de declararse homosexual, no ha logrado plasmar su compromiso con la comunidad LGBT en resultados concretos.

En Brasil Las comunidades evang√©licas todav√≠a sostienen que la homosexualidad se debe a Satan√°s. y por tanto es un peligro. Este sentimiento se ha extendido dram√°ticamente, reuniendo pros√©litos de la gente com√ļn.

"Los programas de televisión relacionados con las iglesias evangélicas a menudo comparan la homosexualidad con el diablo, pero hacer discursos homofóbicos no es un delito federal en Brasil y, al mismo tiempo, las leyes estatales y municipales al respecto son ineficaces y rara vez se aplican", explica Luiz Mott.

Este a√Īo el Elecciones presidenciales y uno de los candidatos favoritos es Jair Bolsonaro, un ex capit√°n del ej√©rcito, tambi√©n conocido por sus declaraciones homof√≥bicas. Esta es otra se√Īal de que una ley contra la homofobia puede estar lejos de ser aprobada. En un pa√≠s que culturalmente tiene un largo camino por recorrer en este sentido, no hay avances en el √°rea de derechos civiles y las esperanzas son bajas para el futuro cercano. Mientras tanto, contin√ļan los asesinatos homof√≥bicos ...

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