Emma Goldman: lo que una mujer necesita entender

Emma Goldman: lo que una mujer necesita entender

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"¬ŅRealmente necesitas que te presente a Emma Goldman?"Se preguntaba Nellie Bly, la primera periodista de investigaci√≥n de la historia, al presentar la entrevista a una mujer que todos deber√≠amos conocer, pero que el tiempo ha ayudado a esconder en sus camisas. Fue 1893 ed Emma Goldman estaba en boca de todos en los Estados Unidos.

Supongo que ya has visto sus fotos. Ha oído hablar de ella como destructora de propiedades, anticapitalista e insurreccional. Te lo puedes imaginar como una criatura flaca, de pelo corto y pantalón, con una bandera roja en una mano y una antorcha encendida en la otra: con los dos pies siempre fuera del suelo y el grito "¡asesino!" en sus labios.

Pero, ¬Ņqu√© hab√≠a hecho Emma Goldman para despertar tal imagen en la mente de los lectores estadounidenses? Nacida el 27 de junio de 1869 en una ciudad rusa llamada Kovno, con el paso del tiempo en territorio lituano, pertenec√≠a a una familia de origen jud√≠o. Su padre era un hombre estricto que no dudaba en castigar con un l√°tigo a sus hijos cuando se rebelaban contra sus √≥rdenes. Emma, no hace falta ni decirlo, fue el m√°s salvaje de los seis hermanos Goldman.

No fue una infancia pl√°cida para ella: adem√°s de los constantes traslados, la violencia represent√≥ un leimotiv de todos sus primeros a√Īos. Todav√≠a una ni√Īa, vio a un granjero siendo azotado en la calle y se sinti√≥ profundamente perturbada. Este hecho molde√≥ su conciencia y su disgusto por la violencia autoritaria, que pudo experimentar en su piel incluso en la escuela primaria.

Entre sus profesores, hubo uno que la castig√≥ golpeando sus manos con una regla y otro que intent√≥ acosarla a ella y a sus compa√Īeros, pero este √ļltimo fue despedido a ra√≠z de la denuncia de Emma. Inteligente y curiosa, logr√≥ aprobar el examen para ingresar al gimnasio, pero la profesora de religi√≥n se neg√≥ a entregar un certificado de buena conducta, impidi√©ndole continuar sus estudios.

Al llegar a San Petersburgo, donde su padre comenz√≥ a abrir tienda tras tienda sin tener √©xito, Emma, ‚Äč‚Äčde 13 a√Īos, tuvo que buscar trabajo. Prob√≥ varios, incluido un trabajo como vendedora en una tienda de cors√©s que la llev√≥ a varios incidentes de acoso y sexismo, pero segu√≠a so√Īando con la escuela. Rog√≥ a sus padres que la llevaran de regreso a la escuela, pero la respuesta de su padre fue brutal.

¬°Las ni√Īas no necesitan estudiar! Lo √ļnico que necesita aprender una hija jud√≠a es preparar pescado, cortar pasta fina y darle muchos hijos a su hombre.

A medida que su descontento crec√≠a, tambi√©n agitado por la b√ļsqueda de su padre de un marido que la uniera, Emma comenz√≥ a estudiar por su cuenta, interes√°ndose por la pol√≠tica y leyendo peri√≥dicos. En particular, el asesinato del emperador ruso la afect√≥ mucho. Alejandro II de Rusia: decidi√≥ adoptar la misma filosof√≠a nihilista de los revolucionarios para escapar del control de su padre y vivir a su manera.

Con solo quince a√Īos pudo emigrar a los Estados Unidos, donde continu√≥ siguiendo los acontecimientos pol√≠ticos locales, como el asesinato de cinco trabajadores anarquistas en Chicago en 1886, que ten√≠a como √ļnico objetivo apuntar al movimiento de emancipaci√≥n obrera. Emma Goldman se identific√≥ con esos hombres, v√≠ctimas de las fake news de la √©poca, y se acerc√≥ al entorno anarquista, en particular Alexander Berkman, quien fue su compa√Īero pol√≠tica y sentimentalmente.

Como se cuenta m√°s adelante en su biograf√≠a. Viviendo mi vida, incluso en su entorno hab√≠a muchos que no ve√≠an con buenos ojos su presencia. A Emma, ‚Äč‚Äča quien le encantaba divertirse en las fiestas, un d√≠a se le acerc√≥ un primo de Alejandro, quien le sugiri√≥ que no bailara, porque se consideraba una actitud "fr√≠vola".

No creía que la Causa, que representaba un hermoso ideal, el anarquismo y la libertad de las convenciones y los prejuicios, requiriera renunciar a la vida y la alegría. Insistí diciendo que la Causa no esperaba que me hiciera monja […]. Si significaba eso, no lo quería.

Emma sigui√≥ bailando, pero sobre todo para hacer o√≠r su voz. Despu√©s de otro episodio sangriento en Pensilvania, durante el cual muchos trabajadores que simplemente estaban en huelga por m√°s derechos fueron asesinados, Alexander decidi√≥ contraatacar y dispar√≥ al industrial que lo hab√≠a causado todo, hiri√©ndolo gravemente. Tras el arresto de su compa√Īera, la polic√≠a comenz√≥ a vigilarla tambi√©n, que colaboraba con varias revistas anarquistas y hablaba en m√≠tines.

En 1894 la arrestaron, acusada de "Incitaci√≥n a la subversi√≥n" y desde ese momento la prensa estadounidense empez√≥ a tratar con ella, la apod√≥ Emma roja. Lanzado despu√©s de un a√Īo, llen√≥ los cines de todo el estado gracias a su habilidad para hablar. En particular, tambi√©n se ocup√≥ de los derechos de las mujeres, convirti√©ndose en una de las primeras hero√≠nas feministas en hablar de ello en p√ļblico. Hoy podemos releer sus palabras en el libro Feminismo y anarqu√≠a.

La historia nos ha ense√Īado que cada clase oprimida ha obtenido su liberaci√≥n de los explotadores s√≥lo gracias a sus propias fuerzas. Por lo tanto, es necesario que la mujer aprenda esta lecci√≥n, entendiendo que su libertad se realizar√° en la medida en que tenga la fuerza para realizarla. Por eso ser√° mucho m√°s importante para ella comenzar con su propia regeneraci√≥n interna, finaliz√°ndola con el peso de los prejuicios, tradiciones y h√°bitos. La reivindicaci√≥n de la igualdad de derechos en todos los campos es sin duda acertada, pero, en general, el derecho m√°s importante es amar y ser amado. Si de la emancipaci√≥n parcial pasamos a la emancipaci√≥n total de la mujer, tendremos que acabar con la rid√≠cula concepci√≥n de que para ser amada, esposa y madre, debe seguir siendo esclava o subordinada. Tendremos que acabar con la absurda concepci√≥n del dualismo de los sexos, seg√ļn la cual el hombre y la mujer representan dos mundos agn√≥sticos.

Después de alentar a los jóvenes estadounidenses a que no se fueran como soldados al Primera Guerra MundialLuego fue expulsada del país y regresó a Rusia con su pareja. Activar durante Revolución rusa, pronto se vio obligada a emigrar a otro lugar, dondequiera que la llevaran los vientos anarquistas. Finalmente decidió quedarse en Canadá, donde murió en 1940 justo cuando se preparaba para hablar desde el escenario, como lo había hecho durante la mayor parte de su vida.

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