"Elisa y Marcela": cuánto puede costar el amor lésbico entre dos mujeres además de la cárcel

"Elisa y Marcela": cuánto puede costar el amor lésbico entre dos mujeres además de la cárcel

¿Qué es el amor entre dos personas? ¿Existe realmente uno solo que dure toda la vida y resista todas las dificultades que la vida cotidiana nos presenta? Cuando nos encontramos con "nuestra" persona, una mirada de unos segundos es suficiente para ser golpeado de manera irreversible o ¿ese primer encuentro intangible es solo una semilla arrojada por el viento para hacernos construir juntos?

Si tuviéramos respuestas definitivas y certeras a preguntas tan atávicas, quizás tendríamos almas más tranquilas y frías y, ciertamente, ya no tendríamos los mejores poemas y canciones que a lo largo de la historia de la humanidad han tratado de dar sentido a un sintiéndose tan misterioso y fuerte como elamor. Quizás todos realmente no podemos vivir sin él, independientemente de nuestro estado civil y, a veces, solo necesitamos hablar de ello, imaginarlo, luchar contra él, odiarlo o alabarlo para sentirnos vivos y parte de un todo.

Te podemos decir, por tanto, qué es el verdadero amor para nosotros o, mejor dicho, cómo nos gustaría que fuera en nuestro ideal de perfección: es el más uno que se suma a nuestra persona, es el sabor de la libertad que se vive en pareja, es 100% química en la cama, es una caricia del alma y un constante terremoto interior, es "una piedra en el zapato que pica el ritmo pausado de un bolero con el jinete extranjero“Como canta Vinicio Capossela, pero sobre todo es poder vivirlo abiertamente sin miedo porque, como dice un viejo refrán, "El amor es como una tos: no se puede ocultar".

Hoy, como hace 100 años, nadie debe luchar y protestar por el derecho a amar a quien haya elegido para sí; lamentablemente todavía estamos a años luz de este estado de civilización para que esto se pueda materializar sin tener que luchar contra los prejuicios estúpidos, la vulgaridad y la estrechez de miras.

No eran de la misma opinión a finales del siglo XIX. Elisa Sánchez Loriga mi Marcela Gracia Ibeas quienes desafiaron y burlaron las leyes de hierro de la mismísima España católica para ver coronado su sueño de amor. La historia de los dos novios que se convirtieron en íconos homosexuales y de los derechos LGTBQ y narrada en el libro de Narciso de Gabriel, fue filmada en la película homónima Elisa y Marcela, dirigida por Isabel Coixet, producida y distribuida por Netflix.

En dos horas de narración, el director español, muy cercano a Pedro Almodòvar, narra el nacimiento y realización de la relación entre Elisa (Natalia de Molina) y Marcela (Greta Fernández) a través de un flashback narrativo dominado por un conmovedor y dramático blanco y negro y a través de un juego de sala que alterna primeros planos con planos amplios, como para adentrarnos en los íntimos pliegues de las dos mujeres que han intentado por todos los medios gritar su amor al mundo.

La dirección de Coixet se encontró con muchas críticas negativas porque se consideró demasiado lineal en la narrativa y muy poco atento a explotar cualquier momento de crisis, histeria y dudas que, inevitablemente, debería haber habido entre los dos. A nosotros, en cambio, nos gustó precisamente por esta "omisión" y por haberle dado espacio a una belleza continua, dejando todos los momentos y momentos más críticos y oscuros que seguramente existieron pero que en la economía de su la dirección habría sido demasiado redundante.

La de Marcela y Elisa, que se conocieron en un colegio dominado por monjas "infelices, envidiosas e insatisfechas", fue amor a primera vista y un deseo de descubrirse que resistió tres años de separación antes de poder unirse. tanto sentimental como carnalmente para no volver a separarse nunca más. En España en ese momento, una unión homosexual no era admisible y existía el riesgo de ser acusado de blasfemia e "invertir" con la relativa pena de prisión.

Para evitar este peligro, las dos mujeres idean un plan para que las dejen en paz y sean libres para vivir su amor: complacer el fanatismo de la sociedad y hacer creer a todos que eran una pareja normal. He aquí, pues, que en 1901 Elisa renuncia a tu género, se disfraza de hombre y cambia de identidad para casarse con ella, mientras que Marcela queda embarazada de un hombre para validar la viril credibilidad del nuevo estatus de su amado que ahora se llama Mario.

Su engaño, sin embargo, se descubre y los dos se ven obligados a huir a Portugal. y enfrentar toda una serie de dificultades, entre ellas la prisión y el abandono de la recién nacida Ana (Sara Casasnovas) -a quien encontramos adulta y reencontramos con su madre Marcela al principio y al final de la película en la pampa argentina- antes de poder escapar a la nueva mundo y vive tu amor gratis.

¿Valió la pena todo esto? ¿La prisión, las humillaciones, el abandono de una hija, el parloteo constante de una sociedad que en el mejor de los casos los ha tratado como fenómenos raros? Os dejamos la respuesta final, la que está impresa en el último fotograma de la película es el sentido de toda la historia de estas dos espléndidas y heroicas mujeres que no se han rendido en sí mismas y en el amor.

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