El sueño del bebé: ritmos y hábitos

El sueño del bebé: ritmos y hábitos

Lo primero que debe hacer es poder hacer que los bebés duerman solos, para acostumbrarlos a posibles despertares en soledad.

Y luego es fundamental aprovecha el momento adecuado para acostarlos, aquella en la que los niños bostezan y se muestran cansados, porque en un abrir y cerrar de ojos podrían volver a estar despiertos y animados.

Los más pequeños no distinguen el día de la noche e incluso tardan meses y meses en estabilizarse, antes de tomar el ritmo de dormir por la tarde.

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    Cuanto sueño

    De hecho, las necesidades de sueño pueden variar mucho de un recién nacido a otro, según la edad y las peculiaridades de cada uno. En el primer mes, por ejemplo, los más pequeños duermen una media de 14-15 horas diarias.
    (algunos duermen 9 y otros 20, de todos modos), luego el sueño disminuye gradualmente hasta por lo menos cuatro años de edad.
    E incluso en los descansos a la hora de acostarse, la variabilidad es muy alta, con los bebés que se despiertan en promedio cada tres horas, o cada cinco, o cada hora al menos hasta el primer año de edad, cuando el sueño nocturno se alarga un poco más.

    Lo que se acaba de describir es absolutamente normal e un niño necesita tiempo para aprender a distinguir independientemente la diferencia entre día y noche.

    Consejos para dormir bien

    Sin embargo, hay algunos "Trucos" muy sencillos para hacer dormir a los bebés más durante la noche que en la mañana y en la tarde. ¿Cuales? Por ejemplo, podría ser suficiente despertarlos suavemente durante las horas de luz, ayudándoles así a entrar en los ritmos correctos.

    Entonces, como se mencionó, es muy importante aprovechar el momento adecuado para poner al bebé a dormir, ante los primeros signos de sueño y fatiga manifiesta. Porque para los más pequeños los rituales son cruciales y, al adquirir el hábito de acostarse a la misma hora todos los días, podrán conciliar el sueño con mayor facilidad: pijamas, canciones de cuna y un beso de buenas noches ... ¡muchas veces la rutina vale la pena!

    La mayoría de los bebés se duermen y duermen mejor en la oscuridad. Por tanto, es importante tener éxito en recrear situaciones de ausencia de luz y penumbra en cualquier momento del día decide dejar al bebé en reposo.

    ¿Dónde dormir?

    Y el temperatura en la habitación El sueño, así como la posición que debe adoptar el recién nacido, no son variables despreciables. Los grados deben rondar los 16-18 y para un sueño saludable es recomendable acostar al bebé boca abajo, sin almohada y mejor si sobre un colchón bastante rígido.

    Y también es bueno tener en cuenta que normalmente los bebés amamantados duermen más en comparación con los alimentados con biberón, por una mera cuestión de relajación durante la alimentación. Las mamás que pueden pagarlo podrían beneficiarse, ya que es un hecho que los bebés alimentados con biberón necesitan más seguridad y consuelo por parte de sus mamás.

    Muchos niños, de hecho, experimentan algunas situaciones de ansiedad que les llevan a despertarse frecuentemente durante la noche, frecuentemente con un llanto desesperado, aunque esta es una fase bastante normal de su desarrollo neurológico, lo que les obliga a mantener un alto nivel de alerta. (lo mismo les ocurre a los adultos con ocasión, por ejemplo, de eventos importantes o citas).
    Se necesita paciencia y buena voluntad para tranquilizar al pequeño con su presencia, esperando que la situación se estabilice paulatinamente hasta desaparecer hacia el tercer año de edad.

    Artículo original publicado el 3 de julio de 2014

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