El libro de tampones: porque si pones tampones en un libro cuestan menos

El libro de tampones: porque si pones tampones en un libro cuestan menos

En los últimos meses, la controversia sobre el IVA en la compra de productos de higiene como toallas sanitarias, gravados al 22% por no ser considerados una necesidad básica. Cientos de iniciativas han movido a la opinión pública sobre el tema y muchas de ellas han obtenido un amplio reconocimiento. Como el cartel que apareció en algunas farmacias del centro de Italia, que advierte a los clientes de la posibilidad de aprovecha un 20% de descuento sobre la compra de cualquier marca de toallas sanitarias.

La última provocación viene de Alemania, donde la start-up The Female Company, que ha lanzado recientemente al mercado su línea de tampones de algodón orgánico, ha publicado… un libro. Se llama El libro de tampones, y en su interior encontramos contenidos muy interesantes. Hay historias divertidas y anécdotas, 46 páginas enteramente dedicadas a la menstruación con muchas curiosidades ilustrado por Ana Curbelo y Alica Läuger. Y, finalmente, una página más gruesa que, a modo de envase, contiene 15 tampones, que los que vende The Female Company, claro.

El libro, impreso en papel reciclado y disponible tanto en alemán como en inglés, pretende ser un señal fuerte hacia el problema de la fiscalidad de las toallas sanitarias. En Alemania, de hecho, el impuesto sobre este tipo de producto es del 19%, un poco más bajo que el nuestro, pero aún muy alto. Los libros, por otro lado, están gravados al 7%. ¿Por qué no aprovecharlo? El libro de tampones nació de la idea de querer evitar los fuertes impuestos que afecta a todas las mujeres en edad fértil, obligadas a gastar cantidades mensuales que ciertamente no son insignificantes para comprar toallas sanitarias o tampones.

Recientemente, un factura para bajar el IVA al 5% para productos de higiene femenina y pañales para bebés. Pero la propuesta fue rechazada y destrozada miserablemente, dejando todo como ha estado durante años. La situación en nuestro país no es la más optimista: solo piense que, si tiene que pagar el 22% de IVA para comprar toallas sanitarias, muchos otros bienes son considerado primario o en deterioro y como tales se benefician de una tarifa reducida.

¿Algunos ejemplos? Leche, frutas y verduras, libros y carteles electorales (sí, leíste bien), están gravados al 4%. En cambio, las plantas aromáticas al 5%, mientras que la mayoría de los alimentos al 10%. Las toallas sanitarias entran en la categoría de bienes no primarios, junto con productos para el hogar, teléfonos inteligentes, televisores, artículos de lujo, automóviles y mucho más. En el resto del mundo, la situación no es mucho mejor. Frente a países que han impuestos reducidos o incluso abolidos en productos de higiene íntima para mujeres (Canadá, Irlanda, Inglaterra, Francia), muchas otras siguen teniendo el mismo problema que nosotros.

Entonces, aquí está lo que las iniciativas como El libro de tampones sólo pueden complacernos, con la esperanza de que ayuden a comprender aún mejor el problema de la fiscalidad de las toallas sanitarias.

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