El culto a la Diosa: 7 religiones antiguas y nuevas que adoran lo femenino

El culto a la Diosa: 7 religiones antiguas y nuevas que adoran lo femenino

Es una deidad adorada por los incas y otros pueblos del altiplano andino, como los aymaras y los quechuas. Ella es la diosa de la tierra, agricultura y fertilidad.

Estas poblaciones comenzaron a venerar a la Pachamama además del Inti (Dios Sol) ya que el de este último era un culto reservado a una élite, mientras que el culto a la Pachamama estaba más ligado al mundo rural y, por tanto, al pueblo. Además, en estas religiones, cada deidad masculina debía tener una contraparte femenina.

En el mes de agosto, las poblaciones andinas aún practican el culto de acción de gracias a la Pacha-mama, devolviendo a la madre tierra el alimento que ella les brinda. Durante el rito, se cava una zanja en la que todos los postores que participan en el rito colocan comida, comida y platos especialmente cocinados. Cada uno de los participantes vierte una porción de comida, agradeciendo a la madre tierra, antes de tapar el agujero, sobre el cual cada participante colocará una piedra, para formar un montículo llamado Apachete. Por lo general, siempre se elige el lugar más alto para el rito, para asegurarse de que esté lo más cerca posible del Sol (Inti).

Incluso hoy en día se hacen ofrendas -ch'alla o challa- a la Pachamama, incluidos fetos de llama, cuya sangre se derrama en el suelo, u hojas de coca.

El mito dice que Pachacamac, dios del cielo, se unió a Pachamama y de esta unión nacieron dos gemelos, un niño y una niña. Como en otros mitos andinos, el padre desapareció y Pachamama, viuda y sola con sus hijos, llegó a una cueva conocida como Waconpahuin, habitada por un hombre llamado Wakon, mientras en la Tierra había oscuridad.

Wakon puso una papa y una olla de piedra al fuego, y pidió a los dos hijos de Pachamama que fueran a buscar agua. Los dos se retrasaron y Wakon intentó seducir a Pachamama. Vistosi la rechazó, la mató, devoró su cuerpo y puso los restos en una olla, diciéndoles a los gemelos, una vez que regresaran, que su madre volvería pronto.

Huaychau, un pájaro que anunciaba el amanecer, se apiadó de los gemelos y les contó lo sucedido a su madre; Luego, los niños ataron el cabello de Wakon, que mientras tanto dormía, a una gran piedra y huyeron a toda prisa, protegidos por un zorro, Añas, que les dio cobijo.

Mientras tanto, Wakon se liberó y emprendió su camino al encontrarse con varios animales, hasta que encontró al propio Añas, quien le contó cómo los niños habían subido a la cima de una montaña.

Wakon comenzó a correr frenéticamente hacia la cima, sin notar la trampa tendida por el zorro y, al caer de un barranco, provocó un violento terremoto.

Un día los hermanos vieron una cuerda larguísima en el cielo y, luego de escalar, encontraron en la cima a su padre, Pachacamac, compadecido por sus desventuras. Reunidos con su padre, se transformaron en Sol (el macho) y en la Luna (la hembra).

Mientras la Pachamama permanecía para siempre abajo, tomando la forma de un imponente nevado llamado, aún hoy La Viuda (la Vedova).

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