Dorothy Dandridge, el triste destino de la primera chica negra de los Oscar

Dorothy Dandridge, el triste destino de la primera chica negra de los Oscar

La Noche de los Oscar ha sido el evento más importante del cine desde 1929: desde entonces, cualquiera que gravitara por el mundo de la Gran Pantalla ha soñado con poder levantar la magnífica estatuilla dorada. El tambien lo quiso Dorothy Dandridge, nombrado como Mejor Actriz Protagónica por su papel en la película Carmen Jones.

Esa noche de marzo de 1955 se presentó en el Century Theatre de Nueva York con su hermana. Vivian. Envuelta en un elegante vestido de seda amarillo, salió de la limusina y trató de mantener la calma. En medio de los destellos y gritos de los reporteros, parecía seráfica y feliz, pero quienes la conocían bien sabían lo asustada que estaba. Su biografía, escrita por Deann Herringshaw y desafortunadamente aún no traducida al italiano, lo cuenta.

Estaba nerviosa porque nunca había sucedido que una mujer afroamericana fuera nominada para un premio tan codiciado. Sabía que en casa, frente a los televisores, millones de personas la verían como un símbolo de esperanza. Quizás eran solo chicas como ella, que creían imposible emerger en un mundo dominado por hombres blancos como el de Hollywood.

Ella lo estaba haciendo: con el éxito de la película, ya era una estrella. Hermosa, refinada, elegante y talentosa, tenía todo lo necesario para competir con divas como Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe. Sabía que podía hacerlo.

Dorothy Dandridge estaba al mismo nivel que los otros cuatro nominados al Oscar, Judy Garland, Audrey Hepburn, Grace Kelly mi Jane Wyman. Sin embargo, dudaba que el jurado de la Academia se atreviera tanto a recompensarla. Esperaba al menos que su amiga Judy ganara, asombroso en Nació una estrella.

Finalmente, Grace Kelly ganó, inesperadamente, y no se lo tomó bien. Una vez que terminó la ceremonia, corrió directamente a su habitación, sin presentarse a las fiestas a las que había sido invitada. Solo quería un lugar tranquilo para descansar.

En cierto modo, se podría decir que se sintió aliviada: a partir de ese momento estudios aún lo tomarían en serio y no habría más humillaciones que antes. Nadie la pondría en segundo lugar solo por ser negra. Sentía que algún día ganaría el Oscar, pero la vida le deparaba muchas otras amarguras.

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Fuente: Getty Images

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