De víctima de matones a reina de belleza

De víctima de matones a reina de belleza

Años de escuela escondidos y llorando.
La historia de Shelley no es diferente de otras experiencias de adolescentes en conflicto con sus propios cuerpos e imperfecciones.
Su venganza, sin embargo, debe contarse.
Durante años Shelley luchó no solo contra sus compañeros sino también contra un eccema que le destrozaba la piel.

La niña, ahora de 23 años, nació con manchas rojas en la piel, un eccema, una reacción dermatológica inflamatoria no contagiosa y que pica.

Durante años, los médicos le dijeron que con el desarrollo la situación mejoraría, pero con el tiempo la enfermedad no desaparecía.
En la escuela secundaria, este trastorno arruinó su vida: muchos compañeros la evitaban pensando que la enfermedad era contagiosa, llamándola "piel de serpiente".

"Fue terrible. Mi piel estaba pegajosa y no podía mantener mi cabello largo porque se me pegaba al cuello debido al eccema. Tenía llagas en mis brazos y manos. Mi madre me vendaba las manos por la noche para evitar que me rascara. Incluso hoy sigo durmiendo con guantes porque se ha convertido en un hábito difícil de erradicar ”.

Durante años, la niña fue a la escuela con camisas de manga larga, incluso en verano, para evitar que otros la miraran.
Pasó horas y horas en la enfermería tratando de detener el ardor y la picazón.

“Había dejado de comer. Estaba tan delgada que me llamaron "anoréxica". No tenía amigos y nunca olvidaré los insultos. También pensé en hacerme daño, para terminar de una vez. Ya no pude hacerlo ".

Ningún producto parecía ayudarla.

“Probé muchas cremas y gasté una fortuna. Al principio parecían funcionar, luego la piel se acostumbró y perdieron su efectividad ”.

Al final de la adolescencia, la enfermedad desapareció gradualmente y las manchas desaparecieron por completo.
También ha llegado el amor y, en consecuencia, la confianza en uno mismo.
Shelley se vengó al inscribirse y ganar un concurso de belleza y convertirse en una de las estrellas de Miss Inglaterra.

Los matones son solo un recuerdo triste, pero a veces todavía golpea y duele un poco.
Pero su sonrisa y corona son la prueba de que todo pasa y el final feliz en algunos casos es solo cuestión de tiempo.

Artículo original publicado el 29 de diciembre de 2014

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