¿Cómo vivimos el embarazo? Psicología prematerial con el experto

¿Cómo vivimos el embarazo? Psicología prematerial con el experto

  • una) Un proceso de reordenamiento global de la personalidad.. La mujer está lidiando con la necesidad de intentar reconciliar la relación "imaginaria" y real entre ella misma, el bebé en camino y los lazos más significativos para ella. Esta conciliación implica necesariamente una importante revisión y reordenamiento de las estructuras que configuran la identidad;
  • si) Una "confusión de identidad". La confusión normal que puede producirse por la coexistencia de 3 aspectos específicos en colisión: la imagen de sí misma como MUJER creada durante todos los años previos al embarazo, la imagen de sí misma como MADRE y por tanto en relación con la idea de figura materna que se construyó a partir de los procesos de identificación con la madre y la imagen del HIJO entrante y con la que tiende a identificarse como resultado de la tendencia a revivir la relación infantil que tenía con su madre;
  • C) Una "enfermedad fisiológica". En las primeras etapas de la maternidad existe lo que Winnicott definió "preocupación materna primariaEs decir, ese estado psicológico caracterizado por la participación profunda y absorbente de la madre en las fantasías y experiencias de su hijo. Es un estado de ánimo no del todo negativo sino adaptativo que tiende a activarse en los últimos tres meses de embarazo hasta los primeros tres meses de vida del bebé y permite a la madre comprender las necesidades de su hijo y responder a ellas de manera adecuada y adecuada. contingente. Sin embargo, la persistencia de este estado afectivo y emocional puede comprometer el funcionamiento psíquico de la madre, provocando un alejamiento de la realidad que puede afectar la aparición de cuadros clínicos depresivos en el posparto.

Este último aspecto es el que más interesa a los profesionales del sector porque es la base para estructurar una intervención psicoterapéutica. La incapacidad para aceptar el embarazo y la incapacidad para identificarse y reconocerse a sí misma como madre puede ocurrir con mucha más frecuencia de lo que se cree, incluso en mujeres que anteriormente no habían mostrado una angustia psicológica particular. Estas experiencias están determinadas por experiencias psíquicas conflictivas (tanto conscientes como no), vinculadas a la estructura de la personalidad y a experiencias afectivas tempranas, pero también por un contexto ambiental, cultural y socio-relacional negativo, problemático, no solidario y difícil.

Un embarazo trae consigo muchos cambios también en términos de hábitos, relaciones personales y condiciones sociales y laborales. 9 largos meses en los que todos los cambios y la propia concepción se percibe como algo no deseado, que genera estrés o una experiencia traumática por mil motivos, pueden tener repercusiones tan desestabilizadoras en la psique de la mujer como para provocar la aparición de dificultades y problemas psicológicos que requieran la consulta de un psicólogo.

Durante el embarazo, una de las tareas que tiene que afrontar una mujer es precisamente la construcción de unimagen de niño y de una representación de uno mismo como madre: hablamos de las predicciones normales que se hacen sobre las características temperamentales y físicas del niño que llega. Estas fantasías se basan en experiencias de relaciones vivido con otras personas: Popa él los llama "esquemas de ser - estar con". Cada uno de estos esquemas describe el imaginario de estar con alguien en una determinada situación de la vida diaria y, por lo tanto, se basan en esquemas relacionados con el niño, el esposo, la madre, la familia de origen, ella misma. Por tanto, es importante que exista una buena relación desde el principio con la idea de

Este mecanismo no termina con el parto, sino que continúa presente durante todo el desarrollo del niño y parece, efectivamente, jugar un papel decisivo tanto para el desarrollo psíquico del niño como para la relación que se establece precozmente entre la madre y el niño. niño. De hecho, es un intercambio muy justo: con el nacimiento del niño, la madre organiza y regula el mundo del niño (por ejemplo, los ciclos de sueño-vigilia y hambre-saciedad) y al mismo tiempo el niño ayuda a la madre a reorganizar su mundo de representaciones. .

Dra. Cristina Colantuono, con la ayuda de su colega la Dra. Paola Armenti

Artículo original publicado el 14 de octubre de 2012

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más Información