Cómo ser un hombre (y no un depredador): buen feminismo visto por un hombre

Cómo ser un hombre (y no un depredador): buen feminismo visto por un hombre

Han pasado d√©cadas desde que la palabra feminismo no abundaba tanto en boca de periodistas, comentaristas, intelectuales e influencers. El esc√°ndalo de Weinstein y todo lo que se derive de √©l fue claramente c√≥mplice, en primer lugar el movimiento #metoo, por un lado responsable de haber sacado a la luz cr√≠menes y violencias que siempre se han perpetrado contra las mujeres, por otro el partidario de nuevas sombras, que en muchos casos ha dividido a la opini√≥n p√ļblica, que as√≠ ha comenzado a hablar feminismo bueno mi malo, de sexismo, machismo y muchos otros t√©rminos que chocan entre s√≠, se confunden y contribuyen a complicar todo este "asunto del feminismo".

Uno que intentó, con gran humildad intelectual, arrojar algo de luz fue el profesor sueco Carl Cedeström, quien luego describió su propia experiencia para The Guardian. Un hombre, que como tal ya partía desde una posición aparentemente incómoda para abordar el tema, pero que optó por seguir el consejo del escritor. Emily Reynolds, que siempre en las paginas de El guardián, Aconsejó a los hombres que querían apoyar el buen feminismo que se fueran haciendo preguntas a las mujeres y especialmente a escucha atentamente sus respuestas.

Y las mujeres interrogadas por Cedestr√∂m ciertamente no eran mujeres comunes, sino las autoras de los principales cl√°sicos del feminismo. Mary Wollstonecraft, Harriet Taylor, Flora Tristan, Simone De Beauvoir, Betty Friedan; y Kate Millet, Adrienne Rich, H√©l√®ne Cixous, Donna Haraway, Judith Butler. El profesor se comprometi√≥ as√≠ a leer 13 obras de estas mujeres. Libros que en algunos casos hab√≠an permanecido ignorados en sus estanter√≠as durante a√Īos. Obras que √©l mismo hab√≠a fingido haber le√≠do cuando hablaba de ellas, pero que nunca hab√≠a hojeado. Y preguntarse por qu√© esta desgana ya fue un primer paso hacia la conciencia, implementado incluso antes de abrir el primer libro.

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    No es cierto que "no pasa en nuestro barrio"

    Carl Cedeström
    Fuente: Carl Cederström. Foto de Michael Campanella para The Guardian

    Al entrar en contacto con los numerosos testimonios de abusos sufridos por mujeres, Carl se da cuenta de una aparente obviedad, pero que sin embargo le sorprende:

    Sabía que el abuso sexual estaba muy extendido, pero no me di cuenta de que era entonces extendido.

    Y como consecuencia directa de esta trivial revelaci√≥n, tambi√©n se da cuenta de que no puede aplicar el mismo mecanismo de defensa hacia su hija, que suele utilizar frente a los dem√°s delitos denunciados por las noticias. El "silencio, no pasa en nuestro barrio" no se aplica al abuso sexualy no solo porque son m√°s populares de lo que crees, sino tambi√©n porque son furtivo mi silencio. Este silencio se debe especialmente a las v√≠ctimas, que muchas veces no denuncian, abrumadas por la sensaci√≥n de verg√ľenza.

    Comprender el sentimiento de verg√ľenza que afecta a las mujeres maltratadas tampoco es f√°cil. A menudo, las v√≠ctimas de la conspiraci√≥n son mal juzgadas por feministas agresivas de la misma manera que una mujer que denuncia est√° mal vista por el pensamiento com√ļn. Lo que conduce a un c√≠rculo vicioso en el que el miedo a denunciar se convierte con el tiempo en verg√ľenza por no haber tenido el valor de hablar antes, con el resultado de que nunca se habla de ello. Y cuando finalmente (y si) encuentras el coraje, siempre tienes que enfrentarte a la pronta respuesta de los jueces del teclado: "¬ŅPor qu√© no informaste de inmediato?"

    Tambi√©n en este caso, la mejor manera de entender esta din√°mica es conocer las historias de quienes la han pasado, como por ejemplo lo hizo Carl a trav√©s de los casos relatados por Simone de Beauvoir en su libro, en el que se habla de una ni√Īa de 10 a√Īos siendo abusada sexualmente. de su abuelo escribe:

    ‚ÄúEstos incidentes suelen ser soportados en silencio por el ni√Īo debido a la verg√ľenza que causan. Porque, si se los revelaba a sus padres, su probable reacci√≥n ser√≠a rega√Īarla. 'No digas cosas tan est√ļpidas ... tienes una mente malvada' ‚ÄĚ.

    O, con respecto a las denuncias de violencia contra Jean-Claude Arnault, una figura destacada en el entorno cultural sueco, Carl recuerda c√≥mo se supo que sol√≠a atacar a mujeres d√©biles y vulnerables, lo que result√≥ en una "verg√ľenza adicional" para las v√≠ctimas. . De hecho, solo cuatro de las 18 mujeres que lo acusaron tuvieron el valor de mostrarse, las dem√°s se avergonzaron porque

    Peor que simplemente ser la víctima, habían sido elegidos como demandar víctimas, tan vulnerables y demasiado débiles para decir que no.

    Estereotipos sobre "feministas"

    Otro motivo para pensar es que Cedeström se encontró frente a cuánto está sujeto el movimiento feminista a los estereotipos limitantes. No solo por quienes ven a las feministas como "Lesbianas que odian a los hombres y quieren hacer su vida miserable", sino también por las propias feministas.

    Seg√ļn una encuesta de la Fawcett Society de 2016, solo el 7% de los brit√°nicos se consideran feministas, y esta desgana tambi√©n se debe a la dificultad de definirse como tales. Al respecto, Carl escribe:

    En Todos deberíamos ser feministas, La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie escribe que cuando comenzó a describirse a sí misma como feminista, le dijeron que las feministas estaban enojadas, por lo que se llamó a sí misma una 'feminista feliz'. Luego le dijeron que el suyo era el feminismo africano, por lo que comenzó a llamarse a sí misma "una feliz feminista africana". Y siguió haciendo enmiendas hasta que, en un momento, se encontró a sí misma como una 'feliz feminista africana que no odia a los hombres y le gusta usar brillos de labios y tacones altos, pero para ella misma y no para los hombres' .

    Carl enfrentó esta dificultad para profesar ser feminista (que se encuentra a ambos lados de la valla) incluso en los casos en que no se utilizó el término en cuestión. Como cuando se encontró, después de decirle a un amigo que estaba a favor de #metoo, teniendo que enfrentar la discusión sobre el trágico caso de un hombre que se había suicidado por acusaciones de abuso, que luego se revelaron falsas.

    ¬ŅPuedes ser una buena feminista?

    Roxan Gay, en su Mala feminista escribe que no es muy versada en historia feminista, que tiene un armario lleno de zapatos y bolsos, que escucha rap sexista y lee Vogue. Entonces, ¬Ņsigue siendo feminista? Carl responde citando las palabras de la propia autora:

    "Prefiero ser una mala feminista que no ser feminista", escribe, y al leer esta frase, veo una apertura, una invitación para mí y para todos los demás hombres que desean apoyarme. Pienso: si ella puede ser tan feminista, tal vez nosotros también podamos serlo.

    Roxan est√° lleno de contradicciones, como Carl, como el movimiento #metoo, como yo, como todos. Esto no significa que no puedas ser feminista, que como hombre no puedas apoyar a las mujeres. Afortunadamente, no estamos limitados solo al papel de "Depredadores" debido a nuestros genitales. Al final, luego de leer 13 cl√°sicos sobre el tema, cuestionar dilemas √©ticos y enfrentar acusaciones de ambos lados, Es posible que Carl no haya encontrado las respuestas a todas las preguntas, pero ciertamente actu√≥ como una verdadera buena feminista.. Lo cual, si lo piensas, no es tan complicado. Simplemente siga el consejo de Emily Reynolds desde el que comenz√≥ todo: escucha a las mujeres, esc√ļchalas con atenci√≥n.

    Trece libros sobre feminismo para leer

    Aquí están los trece libros leídos por Carl Cederström:

    • Una reivindicaci√≥n de los derechos de las mujeres, Mary Wollstonecraft, 1792;
    • El segundo sexo, Simone de Beauvoir, 1949;
    • La m√≠stica de la feminidadBetty Friedan, 1963;
    • La mujer eunuco, Germaine Greer, 1970;
    • Mujer que odia, Andrea Dworkin, 1974;
    • Mujeres, raza y clase, Angela Davis, 1981;
    • Sorella Forastero, Audre Lorde, 1984;
    • Problema de g√©neroJudith Butler, 1990;
    • El feminismo es para todosBell Hooks, 2000;
    • Demos un paso adelante, Sheryl Sandberg, 2013;
    • Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit, 2014;
    • Mala feminista, Roxane Gay, 2014;
    • Todos deber√≠amos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie, 2014.

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