Cómo el otoño puede enseñarnos a ser felices

Cómo el otoño puede enseñarnos a ser felices

El otoño generalmente se ve como un momento de transición, como si fuera una puerta temporal entre el período estival, asociado a la idea de vacaciones, descanso, esparcimiento, y el invernal, agradable porque el pensamiento va hacia la Navidad, las celebraciones familiares, todo árbol para decorar y la belleza de las chimeneas encendidas, de los cuadros bajo los que relajarse viendo una serie de televisión o leyendo un libro y las infusiones con las que alegrar las tardes.

En resumen, el otoño se vive como una especie de temporada media, de lo indefinido, de la evolución de algo que cambia de estado para transformarse en otra cosa; quizás por estas razones, icónicamente se asocia o se vincula a una dimensión de introspección, tristeza. Muchos viven el cambio estacional como una pérdida real, pensando en el verano que acaba de pasar, en su brevedad, en su efímero, y muchas veces sienten la sensación de estar desorientados ante la idea de no haber logrado todos los objetivos, de no haber disfrutado plenamente de las vacaciones, falta algo en la lista de deseos, a lo que hay que sumar el miedo a lo desconocido, a lo que nos depara el invierno y que nos espera en el período frío.

En cambio, deberíamos repensar el otoño como el momento real en el que definitivamente tomar las riendas de la vida, tomar un ejemplo de lo que sucede en esta temporada para descubrir la felicidad, dejar ir, no reprimir lo pasado, y prepárese para el futuro divirtiéndose.

Por ejemplo, podrías continuar con la actitud que tienes en el verano, cuando, con la mente lejos de los problemas cotidianos del trabajo, la vida en la ciudad, etc., puedes pensar en dedicar más tiempo a tu familia: no puedes quitarle el mira, está bien, y finge que las entregas en la oficina, las compras de comestibles y la vida hogareña no existen, pero seguro que puedes elige dedicar tiempo de calidad a las personas que amas.

Por trivial que parezca, el verdadero secreto de la felicidad es disfruta de los que son parte de tu viday agradece tener tiempo para estar a solas con ellos.

Pero el otoño también puede hacerte feliz recordando piensa en el futuro lo suficiente, sin ser esclavizados ni oprimidos; disfruta el momento evitando planificar demasiado. Organizar es una cosa, vivir acorde a horarios y fechas es la forma incorrecta de afrontar los meses de trabajo y compromisos que te esperan.

Aprovecha al máximo los colores del otoño, sus aromas, su clima, sin vivir en la angustiosa ansiedad de tener que preocuparte por todo desde aquí hasta X meses.

Alégrate de dedicar un tiempo a tus series de televisión (¡y ya en otoño vuelven todas!) O de pasear por los colores rojizos de las hojas al anochecer, después de una jornada de trabajo; redescubra el placer de leer un libro en el jardín disfrutando plenamente del calor del sol que ya no es terrible de soportar.

Aprende a soltar poco a poco el pensamiento del mar, las vacaciones, el sol, a apreciar lo que tienes ahora, como un "entrenamiento" para dejar de estar apegado a cosas, situaciones, por qué no, incluso a las personas.

En definitiva, incluso el otoño tiene sus motivos para hacernos felices. Solo necesitas saber cómo redescubrirlos.

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