Club de lectura. Cualquier cosa puede pasar ... Si queremos

Club de lectura. Cualquier cosa puede pasar ... Si queremos

Tomar una viuda con dos hijas mayores que viven lejos de casa y obsesionados con la madurez de su madre; un juez federal divorciado inflexible y que ha vivido durante 18 años en una castidad ostentosa y autoinfligida con un gato en letargo; un rico empresario "devorador de hombres" y dedicado a la cirugía estética; y finalmente una esposa que intenta por todos los medios reavivar las pasiones dormidas de su marido que, en cambio, abrazándola desata todo su amor en una vieja motocicleta.

A esto le sumamos una amistad de mas de treinta años, reforzados por reuniones mensuales puntuales para intercambiar libros en hermosas casas, ríos de vino que fluyen entre una charla y otra y una cierta dosis de auto-ironía y cinismo en confiar en los demás la falta y el deseo de una vida sexual, a pesar de la edad. âgée.

No, no estamos hablando de Sexo y la ciudad versión de la tercera edad, aunque un poco evocadora y aunque se ha emitido un regreso de la serie con un enfoque en los mayores de 50, pero por Book Club. Todo puede pasar, la última película de Bill Holderman, distribuida por BIM y protagonizada respectivamente por cuatro iconos del sistema estelar: Vivian (Diane Keaton), Sharon (Candice Bergen), Diane (Jane Fonda) y Carol (Meryl Steenburgeen).

Se les une en papeles secundarios, pero absolutamente funcionales a toda la narrativa y al desenlace de la película, como muchos hombres que, a pesar de su edad, aún conservan todo su encanto: Mitchell (Andy García), George (Richard Dreyfusse), Arthur (Don Johnson) y Bruce (Craig T. Nelson).

La historia es muy simple y - caricaturas y estereotipos a un lado, "Perdona" la película solo porque estamos hablando de un elenco estelar que nos hizo reír y nos dio, especialmente en el pasado, interpretaciones ejemplares; nos lleva de manera muy natural a esos chismes y confidencias normales que solo con los mejores amigos podemos a cambio.

Especialmente cuando hablamos desvelados sobre nosotros mismos y las relaciones, a menudo perdido, con el sexo opuesto; especialmente cuando tenemos tanto miedo de estar solo que ponemos excusas tras excusas por nuestro estado y tendemos a culpar a los demás para justificar nuestro malestar y solo la bofetada "moral" de quienes nos conocen bien, nos pone frente a la verdad y nos ayuda a superar nuestros miedos.

Sobre todo cuando abrir la caja de Pandora y dejar salir todas nuestras frustraciones y esos pequeños, grandes secretos indecibles son hechos y situaciones aparentemente muy alejadas de nosotros: como los libros de EL James en el caso de nuestros protagonistas, demasiado banales y superficiales para el su grado cultural (¿cómo culparlos?) o cómo, por ejemplo, elconfesión íntima de una traición, recibido y / o dado, en el caso de personas más comunes.

Independientemente de la situación desencadenante, en la película y en la realidad, lo interesante y llamativo es la capacidad de reaccionar y decirnos a nosotros mismos que la vida debe ser vivida hasta el final porque siempre puede reservar gratas sorpresas y tiene el poder de hacernos poner en juego aunque seamos en edad madura y las convenciones sociales quisieran que nos enmarcamos en ciertos patrones y comportamientos: no importa si somos viudas, esposas insatisfechas, solteras que regresan o por elección, siempre y cuando cada una permanezca en su lugar.

En última instancia, sin embargo, todos nos caracterizamos por una jodidamente asustado de intentar y romper esa campana de cristal que hemos construido alrededor y dentro para protegernos de las emociones externas. Después de todo, todos estamos profundamente marcados por el deseo de sentirnos todavía vivos, de experimentar la emoción que surge del contacto entre nosotros o del baile de cortejo y de salirnos de nuestros esquemas.

En la película todo acaba bien, como en los mejores cuentos de hadas modernos, en el día a día el ganador siempre será esa parte de nosotros dispuesta a superar el miedo para darle espacio y linfa, con todas las consecuencias del azar, a esa llama de la vida y La curiosidad que nos toca no se extingue nunca, aunque a veces sea realmente complicada. Es cierto que puede pasar cualquier cosa, pero no pasa nada si no lo queremos.

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