Carta de una madre a su hijo: 'El mejor regalo para ti'

Carta de una madre a su hijo: 'El mejor regalo para ti'

Ha pasado un año y apenas me di cuenta. Todo el mundo lo dice y es una forma trivial de empezar a escribirte, pero a veces las cosas reales se confunden con las banales.

El otro día saqué del cajón el primer mameluco que te pusiste cuando naciste -elijo quedármelo para dártelo cuando seas mayor- y ya me parece imposible que pueda contener esos 3 kg de tu escaso espectáculo oscuro y arrugado con manos muy largas. te estaba llamando "Mi pequeño", Todavía lo hago, me gusta. Solo que ahora sonríes, con tus ojitos primero con tu boca luego, y te escapas, trotando de manera divertida sobre esas patitas que han aprendido a caminar muy temprano.

Tu dices mammmma, Papa todavía no pero por otro lado dices Aparecer para llamar a Gaspar el gato, que te odia menos que el primer día pero aún así no te acosa. Saluda con la mano, cuando te regaño sacudes la cabeza y dices que no con el dedo levantado, finge que te cepillas los dientes a la orden y si bailas significa que quieres escuchar algo de música, te arrastras escaleras arriba y luego te arrojas cuesta abajo seguro que estaremos allí para llevarte. Haga estas y muchas otras cosas que hacen los niños de su edad, pero que nos parecen especiales.
Eres pura vida, un milagro en constante manifestación: ya que doblas la cabeza a la palabra "Abrazos" a los pequeños dientes que aparecen durante la noche en tu sonrisa.

Papá y yo no te dimos el regalo en tu primer cumpleaños. Buscamos algo que fuera bastante especial, inteligente, poco ruidoso, útil ... y al final, con una semana de retraso, compramos --por nuestra culpa, ciertamente no por tu deseo-- una cocina de juguete que adoras, en la versión que él está con su abuela, y lo ignoras habitualmente en casa, y otros libros para leer hasta el amargo final antes de acostarte, como te gusta.

Pero hablé con tu papá sobre eso la otra noche. Quiero que mi regalo para ti sea otro y me prometió que me ayudaría a construirlo y, ya sabes cómo está papá, con el bricolaje no es tan bueno, pero cumple sus promesas.

Lo que quiero darte, amor mío, es libertad.
Lo he pensado, chico, y es el mejor regalo que puedo darte.

quiero darte la libertad de crecer, ante todo, libre de mis expectativas y miedos.
Quiero que puedas decidir ir a la universidad o no, tener un hijo o nunca ser padre, casarte en la iglesia, en común, con algún rito desconocido para mí o ni siquiera pensarlo, amar a quien quieras sin tener que defenderte de nadie. , mucho menos de mi papá y yo. Quiero que seas capaz de encontrar tu camino sin tener sobre tus hombros la mochila de las expectativas y deseos de tu madre que, te digo solo para despejar cualquier duda, por su parte pretende seguir construyendo su realización como mujer más allá de los 'habiendo sido madre.
Algunos lo llaman egoísmo. Lo encuentro para ser la parte más compleja y generosa de un amor sano, que no delega su felicidad al objeto de nuestro afecto, ni la retienepero le construye grandes alas para volar lejos.

Quiero darte las herramientas por qué Puede que algún día elijas quedarte o construir tu vida lejos de mí, tu papá y esta ciudad., sin que mi mirada triste te detenga, por miedo o culpa. Para que nunca se convierta o haga algo que no le pertenezca solo porque "Mamá y papá se preocupan mucho" o peor, "No estarían felices, eso no es lo que soñaron para mí". Quiero criarte libre de mis miedos e inseguridades, que son las ataduras cortas del deseo de posesión y control, no de amor.

No es un regalo, lo sé, debe darse por sentado. Pero no lo es, excepto raramente. Y te digo, enseguida, que seguro que tu paquete regalo no te llegará en perfectas condiciones.

Me equivoco, porque no sé ser mamá, lo aprendo todos los días contigo. También puede suceder que, sin saberlo, te quite algunas plumas de las alas y alimente alguna fobia que actuará como lastre. Pido disculpas ahora mismo, pero te prometo que tendrás tu regalo, quizás no perfecto, pero en las mejores condiciones posibles.

Me dirás que te mentí - ese día también llegará - y que exiges el regalo que te prometí y que no te doy: darás portazos y mammmma ya no será tu mundo, sino el enemigo

Serán esos momentos en los que pensarás que la libertad es hacer lo que quieras, sin reglas, sin deberle nada a nadie, sin límites. Qué idea tan estúpida y falsa de la libertad esta, pero tarde o temprano todos caemos en la trampa.

Como si la libertad tuviera algo que ver con la utopía, el egoísmo, la ausencia de valores y ser irresponsable o inconsciente. Y no más bien con responsabilidad, respeto por uno mismo y coherencia con nuestros sentimientos.

La libertad nunca fue un "Hago lo que quiero" los "Todo se me debe a mí", ma libertad de estereotipos, de condicionamientos que apuntan a encasillarte y controlarte; dai "¿Qué pensará la gente?" y vamos "no muy bien" fanáticos, pero también vamos "Te mereces más que esto", "Estás perdido en este", "Eres tan inteligente, deberías estudiar, ocupar un puesto importante" cuando se convierten en ambiciones de otros, a menudo de sus padres, enmascaradas por expresiones de estima o afecto. Todos te dirán que les importan un carajo estas cosas. No es cierto: no solo nos interesa, todos somos víctimas de ella. Solo unas pocas almas hermosas se salvan y nunca son los falsos rebeldes los que gritan su singularidad.

Si alguna vez te digo alguna de estas cosas, recuérdame que lo que realmente quiero preguntarte es

¿Es eso lo que quieres?

¿Te hace feliz?

¿Estás listo para asumir la responsabilidad de esta elección tuya?

Porque libertad también significa libertad para cometer erroresTambién debo recordar esto cada vez que me siento tentado a allanar el camino, protegerte del dolor, evitar errores basados ​​en mi experiencia.

Te caerás, te lastimarás y no podré evitarlo. Además, no quiero evitarlo.
Naciste de mí, pero no eres una extensión de mi vida. Esta es tu vida: es tu carrusel, tu mano de cartas y no debes permitir que nadie, y menos yo, lo juegue por ti.

Debes saber, como sabes ahora, que estoy aquí: en el mejor de los casos puedo darte una mano para levantarte o suavizar un poco el golpe, en otros solo podré escucharte y, en muchos, también tendré que aprende a fingir no ver tu dolor cuando no quieres mi ayuda. Pero no te meteré en una jaula de oro, no recogeré tus pedazos ni te aliviaré de tus dolores.

Porque libertad ante todo significa responsabilidad.

Solo entonces te convertirás en el hombre que quieres ser.

Aquí, mi amor, este es el mejor regalo que espero poder darte para tu cumpleaños y para los que vendrán.

Tu mamá

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