Advertencia: porque #Mammachallenge puede ser un juego peligroso

Advertencia: porque #Mammachallenge puede ser un juego peligroso

En los últimos días, quienes frecuentan las redes sociales habrán visto las publicaciones de algunos amigos que reportan las respuestas, muchas veces tiernas o divertidas, de sus hijos a una serie de preguntas fijas sobre mamá. Son preguntas muy sencillas, aparentemente inofensivas, como "¿Qué enoja a mamá?" los "¿Mamá es baja o alta?" pero, como suele suceder en lo que respecta al mundo virtual, pueden ocultar escollos e incluso riesgos graves.

La abogada y activista Cathy La Torre explicó por qué en este post muy claramente:

De hecho el asuntos de privacidad es uno de los principales motivos de preocupación para los internautas, incluidos los sitios que utilizan datos personales con fines de marketing, las geolocalizaciones que facilitan que los malos siempre sepan dónde estamos y las cámaras web que nos espían sin que nos demos cuenta.

Pero, ¿qué tienen que ver estos temas con un juego inofensivo entre madres sociales? Probablemente no nos demos cuenta de cuánto un juego de este tipo, que puede parecer lindo, ingenioso, sin consecuencias, puede poner en riesgo a los más pequeños.

Así como no se recomienda publicar fotos de niños en las redes sociales, pero también indican etiquetas de personas y lugares, que brindan información íntima, por ejemplo, sobre grados de parentesco o viajes, de la misma manera que uno debe evitar dar noticias privadas, conocido solo en la familia o, como máximo, en el círculo de amigos cercanos y familiares.

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Imagina a un pedófilo que, tal vez siguiendo tu perfil durante un tiempo, en el que siempre te etiquetas en el mismo patio de recreo, o en la escuela a la que asiste tu hijo, un día decide llegar a estos lugares y acercarse a él diciéndole

Hola, soy amiga de mamá. Entonces, ¿le diste el perfume que querías? ¿Todavía te enojas cuando no guardas los juguetes? ¿Y siempre le tienes miedo a los ratones?

Un niño, probablemente, tenderá a confiar en una persona, aunque sea desconocida para él, que sabe tanto de él como de su madre, pensando que necesariamente debe ser un amigo de la familia. Y no se trata de pensar "Nunca me pasará a mí, porque cuido de mi hijo", porque lamentablemente no hay vigilancia las 24 horas y, por mucho que duela, no somos humanamente capaces de proteger a nuestros niños cada minuto de su vida.

Sin embargo, lo que podemos hacer es sin quedar atrapado en psicosis o paranoia, trate de exponerlos al menor riesgo posible; quizás partiendo de estos juegos, que también serán bonitos, pero que, después de todo, no necesitamos en absoluto.

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