Acecho: ¬Ņpodemos realmente protegernos?

Acecho: ¬Ņpodemos realmente protegernos?

Hablamos cada vez m√°s a menudo de acecho. Desde hace unos a√Īos finalmente le hemos dado un nombre a todos aquellos actos persecutorios que alguien implementa en detrimento de una o m√°s personas. La conciencia de que se trata de un fen√≥meno bien identificado suele ir acompa√Īada de la percepci√≥n de que muchas veces se trata de un delito impune. Porque de eso se trata realmente: de crimen.

Pero, ¬Ņen qu√© consiste y sobre todo qu√© dice la ley al respecto? Repasemos esto juntos.

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    ¬ŅQu√© es el acecho?

    Acecho
    Fuente: Pixabay

    El t√©rmino deriva del verbo ingl√©s "acechar" que significa "perseguir sigilosamente, tallo ¬Ľ. Por supuesto, el acecho no se trata solo de esto y en ocasiones en las noticias representa la antesala de otro fen√≥meno horrible que conocemos bien: feminicidio. Aunque la prensa casi siempre habla de ello con miras a "razones de pasion- una expresi√≥n horrible, no hay nada en el acoso, la violencia o el feminicidio que concierna ni remotamente a la pasi√≥n o al amor - puede haber muchas razones detr√°s de las acciones de un acosador. El discriminante es de hecho su modus operandi, o m√°s bien los medios que elige para acechar.

    Acecho de condominio

    Lo acecho de condominio generalmente configura un tipo de acosador muy espec√≠fico: el vecino acosador. Por lo general, su acci√≥n toma la forma de actos persecutorios que representan cualquier cosa menos el rencor provocado por la convivencia forzosa: van desde el robo del correo hasta el da√Īo a la propiedad ajena, desde las amenazas hasta la destrucci√≥n de la reputaci√≥n con acusaciones falsas. Un acosador de condominios es potencialmente muy peligroso: sabe d√≥nde vives, sabe a qui√©n frecuentas, no hay margen de error y todo tu mundo est√° peligro.

    Acecho telefónico

    Tambi√©n eso acosador telef√≥nico Es posible que haya obtenido una gran cantidad de informaci√≥n sobre usted, incluido el lugar donde vive y con qui√©n pasa el rato, pero su persecuci√≥n se lleva a cabo con llamadas, mensajes de texto, llamadas telef√≥nicas silenciosas, chats, etc. Y no importa que lo bloquees, cambiar√° el prepago como si fuera ropa interior, o que cambies tu n√ļmero, lamentablemente te encontrar√°.

    Delito de acecho: denunciar cuando sea posible

    El delito de acecho est√° regulado por el Decreto Ley n. 11 de 2009, que en 2009 se convirti√≥ en Ley 38: seg√ļn la ley, si uno es declarado culpable, el prisi√≥n de 6 meses a 5 a√Īos, con un aumento de la pena si el acosador es un c√≥nyuge o ex c√≥nyuge, si la v√≠ctima es un menor de edad, una mujer embarazada o una persona discapacitada. B√°sicamente se puede denunciar

    Quien, con conducta reiterada, amenace o acose a alguien de tal forma que provoque un estado de ansiedad o miedo persistente y grave o que genere un temor fundado por su propia seguridad o la de un familiar o persona vinculada a él por una relación afectiva. o más bien obligar a los mismos a alterar sus hábitos de vida.

    Sin embargo, debe recordarse que puede haber un descuento por penalización, por buen comportamiento - y que la prisión se puede evitar gracias a la libertad condicional o al indulto. O que, en caso de que el acosador condenado acabe en prisión, el nuestro sistema penitenciario se basa en el supuesto de que las personas pueden ser reeducadas o rehabilitadas principalmente gracias a los centros de ayuda psicológica. A veces no hay rehabilitación y las historias acaban en las páginas de noticias del crimen - pero que como noticia es siempre la excepción, no la regla.

    Sin embargo, vale la pena mencionar que el acecho no es una prerrogativa masculina, pero las estadísticas que ven a las mujeres como víctimas y a los hombres como perseguidores son significativas y constantes.

    Historias de acecho

    Acecho
    Fuente: Pixabay

    Vanity Fair relata la historia de Sara, quien se comprometi√≥ con un chico aparentemente normal durante la universidad, pero result√≥ mis√≥gino - defini√≥ a los amigos de Sara con palabras despectivas - y posesivas - la oblig√≥ a abrir correos electr√≥nicos cerca de √©l, la control√≥ de cualquier forma. Cuando ella lo dej√≥ luego de tres a√Īos de relaci√≥n, √©l no renunci√≥, primero con mensajes y luego apareciendo en la casa de Sara y teniendo con ella actitudes violentas - incluyendo tirar y empujarla, la √ļltima vez hasta que se desmay√≥.

    Hoy - dice Sara - puedo decir afortunadamente que el traumatismo craneoencefálico que me provocó la caída se ha reabsorbido. En el hospital encontré fuerzas para denunciarlo (también gracias a los médicos que entendieron que no podía haberme resbalado así solo) y, aunque no lo volví a ver después de que el juzgado le ordenó que no se acercara, desde ese día que sufro de ataques de pánico recurrentes y ya no uso mi teléfono celular.

    Adele Dolci - no es su nombre real - es una profesional acosada que escribi√≥ un libro sobre su experiencia, Usted no me asusta. Su "relaci√≥n" con el acosador fue larga, tanto que tuvo un hijo con √©l, y muy violenta. Y adem√°s del da√Īo tambi√©n estaba el insulto, ya que la traicion√≥. Pero sobre todo hoy cont√≥ c√≥mo se siente, c√≥mo el mentalidad machista del acosador se las arregla para subvertir toda racionalidad.

    Pens√© - explica Adele en una entrevista con Espresso - que de alguna manera atra√≠a esas reacciones. Pens√© que ten√≠a mi parte de fallas y esto contribuy√≥ a mi silencio. Me hab√≠a apresurado a decidir dejarlo, hab√≠a telefoneado a mi madre en su presencia y lo hab√≠a hecho enojar ... Solo muchos a√Īos despu√©s un colega psic√≥logo me habr√≠a dicho que no hab√≠a razones en el mundo que justificaran la violencia: y para hacerme entender bueno, me lo habr√≠a repetido varias veces, pronunciando cada palabra: ¬ęNinguna. Raz√≥n. En el mundo". No hay raz√≥n en el mundo.

    En el Corriere della Sera tambi√©n se puede leer la historia del acosador Claudio, de 35 a√Īos en 2013 entrevistado por Beppe Severgnini. Hay algunos pasajes de la entrevista que han causado mucha ira desde punto de vista femenino: leemos el personaje de un hombre que quiere controlar a su mujer en h√°bitos y vestimenta, que entr√≥ a su casa con un hacha. ¬ŅY qui√©n cree que la promoci√≥n de anuncios contra el acoso no deber√≠a incluir mujeres que vean a los hombres en signo de desaf√≠o. En su historia judicial - que termin√≥ en un acuerdo con la fiscal√≠a a los 18 meses - afortunadamente nadie result√≥ herido. Claudio dice que ha cambiado, pero en sus palabras vemos legados peligrosos.

    Ni siquiera sé si estoy celoso, puede ser - dice en un momento determinado - Entonces ya basta con estas modas aquí, cómo decir ... Se pliegan y se ve la braguita, por no hablar de los escotes. Aquí estoy, me molestaría si mi novia anda así. Casi no parece nada serio.

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