30 frases de Eduardo Galeano para conocer más sobre el periodista uruguayo

Periodista y escritor uruguayo, Eduardo Galeano es autor de varios libros. Sus obras trascienden los géneros ortodoxos, combinando ficción, análisis político, periodismo e historia. Fuerte influencia de la izquierda latinoamericana, murió en 2015 dejando un gran legado. ¡Conoce más sobre los pensamientos de este gran escritor con esta selección de las mejores frases de Eduardo Galeano a continuación!

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    Frases de Eduardo Galeano que te harán reflexionar sobre diversos temas

    La memoria se quedará con lo que vale. La memoria me conoce más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvada.

    Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero un pajarito me dijo que estamos hechos de historias.

    Solo los tontos creen que el silencio es un vacío. No, nunca estamos en el vacío. Y, a veces, la mejor forma de comunicarse es el silencio.

    No puedo dormir. Tengo una mujer cruzada entre mis párpados. Si pudiera, le diría que se fuera; pero tengo una mujer en mi garganta.

    La primera condición para cambiar la realidad es conocerla.

    No importa de dónde vengo, sino a dónde quiero llegar.

    En la lucha por el bien contra el mal, siempre son las personas las que mueren.

    De la misma manera que el cuerpo necesita alimento material para sobrevivir, el espíritu también necesita alimento para no desviarse del camino del bien.

    Vivimos en una cultura de la apariencia: el contrato matrimonial importa más que el amor, el funeral más que los muertos, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.

    El motivo hace que siempre tomemos una decisión de forma racional, y muchas veces cómoda. La emoción nos lleva a lo impredecible, a lo incierto, pero esto fortalece al individuo, llevándolo a prepararse para las dificultades.

    La pobreza alguna vez se consideró una obra de injusticia. El mundo moderno considera que la pobreza es incapacidad.

    Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan las dudas cada mañana.

    Debemos darnos cuenta de que los derechos de la naturaleza y los derechos humanos son dos nombres de la misma dignidad. Y cualquier contradicción es artificial.

    El sistema, que no alimenta, tampoco ama: condena a muchos a tener hambre de pan ya muchos más a tener hambre de abrazos.

    En la pared de un bar de Madrid, un cartel dice: “Está prohibido cantar”. En la pared del aeropuerto de Río de Janeiro, un cartel informa: “Está prohibido jugar con carritos de equipaje”. En otras palabras: todavía hay gente que canta, todavía hay gente que juega.

    Un niño de tres años llamado Luca comentó uno de estos días: 'el mundo no sabe dónde está tu casa'. Estaba mirando el mapa. No estaba viendo las noticias.

    Nuestra derrota siempre ha estado implícita en la victoria de los demás. Nuestra riqueza siempre ha generado nuestra pobreza al fomentar la prosperidad de otros: los imperios y sus alguaciles nativos.

    Siempre existe la eterna lucha entre el bien y el mal, y con los humanos no podría ser diferente.

    Después de la medianoche, llega el silencio. El silencio entra, se instala, gana.

    El viento dentro de mí silba. Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni dueño de mis certezas, soy mi rostro contra el viento, contra el viento, soy el viento que golpea mi rostro.

    La libertad de mercado le permite aceptar los precios que se le imponen.

    Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Sirve para esto, para caminar.

    Si la uva está hecha de vino, quizás seamos las palabras que digan lo que somos.

    Ese fue el mandamiento que Dios olvidó: serás parte de la naturaleza. Obedecerás a la Naturaleza de la que formas parte.

    La vida gitana. Las cosas me siguen y se van. Son míos de noche, los pierdo de día. No estoy apegado a las cosas; no deciden nada.

    Echo de menos un país que aún no existe en el mapa.

    La libertad de dinero es enemiga de la libertad de las personas.

    El cuerpo no es una máquina como nos dice la ciencia. No es una culpa como la religión nos hizo creer. El cuerpo es una fiesta.

    Quien muere, nace, quien nace muere, y en todo lo que fue creado o por crear se mezcla lo correcto y lo contrario, hasta que ya no se sabe quién es el jefe o quién es el jefe, ni dónde está la cima. , o donde está la parte inferior. Más tarde que temprano el orden divino restablece sus jerarquías y devuelve a cada uno lo que es suyo.

    Durante mucho tiempo hemos guardado en nuestro interior un silencio muy parecido a la estupidez.

    Incluso después de su muerte, Eduardo Galeano continúa influyendo en pensadores y escritores de todo el mundo. Disfruta y aprende más sobre la literatura latinoamericana con estas hermosas frases de Gabriel García Márquez.


    Frases seleccionadas por Mariana Sanches.

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